Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

miércoles, septiembre 08, 2021

Conversatorio sobre el libro Los pétalos de la Rosa Blanca. Dos científicos chilenos durante la dictadura de Pinochet.

Especial conmemoración 11 de septiembre en Estrofas del Sur
11.30 horas
Vía Facebook Live y Youtube
✨✨Conversatorio del libro Los pétalos de la Rosa Blanca. Dos científicos chilenos duran te la dictadura de Pinochet✨✨
En esta ocasión, nuestro editor conversará con nuestra directora y autora del libro Los pétalos de la Rosa Blanca. Dos científicos chilenos durante la dictadura de Pinochet, Sue Carrié de la Puente, sobre las vivencias de dos científicos chilenos que fueron detenidos y torturados durante la dictadura de Pinochet. En el encuentro virtual participará uno de los protagonistas de esta crónica, el físico Boris Chornik Aberbuch.


miércoles, agosto 18, 2021

Más allá del concepto República

Revuelo ha causado que la comisión de reglamento de la Convención Constitucional haya eliminado, o no utilizado, o propuesto eliminar, la frase “República de Chile”. Asunto que seguramente no prosperará en la redacción final de la nueva Constitución. Pero el tema es otro. El tema es que el concepto “República de Chile” no debe estar en la nueva Constitución en la nebulosa, como sucede actualmente. En el Capítulo I (Bases de la institucionalidad), el Artículo 4, de la Constitución de 1980, dice: “Chile es una república democrática”, solo una breve línea. Claro, es una república, y todos sabemos qué significa “república”, pero ¿qué significa “democrática” dentro del contexto de este artículo en particular y dentro del contexto general de la actual Carta Magna? He ahí el meollo del asunto. Lo que se debe resolver con claridad. Pero antes, veamos que contenían al respecto las anteriores Constituciones.  En la Constitución de 1925, el Capítulo 1 (Estado, Gobierno y Soberanía) Art. 1, expresaba: “El Estado de Chile es unitario. Su Gobierno es republicano y democrático representativo”. El Art. 2 rezaba que “La Soberanía reside esencialmente en la Nación, la cual delega su ejercicio en las autoridades que esta Constitución establece”. Por su parte, la Constitución de 1833, decía: Capítulo primero (De la forma de gobierno) Art. 1 “El gobierno de Chile es popular representativo”. Art. 2 “La República de Chile es una e indivisible”. Art. 3 “La soberanía reside esencialmente en la Nación que delega su ejercicio en las autoridades que establece esta Constitución”.

Como se lee, solo conceptos en la nebulosa, que siempre han sido manejados a su acomodo por la oligarquía chilena. No es gratuito que a finales del siglo XIX Eduardo Matte, bisabuelo del empresario Eliodoro Matte Larraín haya dicho con desparpajo: “Los dueños de Chile somos nosotros, los dueños del capital y del suelo; lo demás es masa influenciable y vendible; ella no pesa ni como opinión ni como prestigio”. En el mismo sentido, Diego Portales había escrito a Joaquín Tocornal en 1832 que: “El orden social se mantiene en Chile por el peso de la noche y porque no tenemos hombres sutiles, hábiles y cosquillosos: la tendencia casi general de la masa al reposo es la garantía de la tranquilidad pública”. Obviamente esa garantía de tranquilidad pública se celebra porque permitía el abuso sin impedimento alguno contra el pueblo. Pero ese pueblo “influenciable y vendible” se ha levantado —o intentado hacerlo— varias veces. Y tantas veces ha sido reprimido, asesinado, torturado, desmovilizado. La última insurrección fue el 18 de octubre de 2019, y para frenar la caída del presidente Piñera la casta política recurrió a un acuerdo para redactar una nueva Constitución mediante una Convención Constitucional. El acuerdo fue con letra chica, pero la elección de los convencionales en algo aportilló el acuerdo entre gatos y medianoche.

Dado lo anterior, lo que aquí amerita es que al redactar la nueva Constitución quedé claro a qué se refiere “República democrática”; es decir, que se defina el término democracia dentro de la Constitución. Eso es lo primero, y sobre esa base definir todos los demás articulados. Nuestra propuesta es que en el Capítulo 1 (Bases de la institucionalidad) debería estar encabezado por lo siguiente: Art. 1 “Chile es una República Democrática, cuya democracia se define como: El gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo. Su ejercicio se realiza por el pueblo a través del plebiscito y de elecciones periódicas y, también, por las autoridades que esta Constitución establece y que podrán ser sometidas a plebiscitos revocatorios de sus mandatos de acuerdo a una ley establecida para ello. Ningún sector del pueblo ni individuo alguno puede atribuirse su ejercicio por sí mismo, ni siquiera el presidente, Poder Legislativo o Poder Judicial. El Tribunal Constitucional es y será siempre, el pueblo convocado en plebiscito”. También es fundamental que el Parlamento dé paso a una Asamblea Nacional Legislativa (unicameral) que sea electa con una nueva ley electoral que acabe con los privilegios de los partidos políticos, y apunte a que en un futuro estos desaparezcan tal como los conocemos hoy. Solo con esos cambios podríamos llegar a ser una República verdadera.

domingo, agosto 01, 2021

Los fantasmas de la Convención Constitucional y la voz del amo

El desarrollo de la Convención Constitucional, y cómo se ha ido conformado su funcionamiento, nos indica que no está ajena a los fantasmas del pasado, cuyo espectro principal no es otro que el “republicanismo portaliano” que ha imperado en la política chilena desde 1830. En otras palabras, se trata del fantasma que tomó el control del país gracias a los “partidos del orden”, imponiendo las leyes de la oligarquía por sobre los derechos de la inmensa mayoría de la nación, compuesta por obreros, campesinos, artesanos y trabajadores de distintos oficios; es decir, por la gran masa que produce la riqueza de Chile. Esta situación, asentada culturalmente gracias a la enseñanza de nuestra historia, por años en colegios y universidades, sobre la base de anécdotas, efemérides de batallas, biografías de personajes “famosos” de la elite y arte pintoresco y criollista, caló hondo. Incluso procesos como los del movimiento obrero y la Unidad Popular no fueron capaces de desprenderse de aquel fantasma.

La Convención Constitucional fue electa para redactar una Constitución que, de una u otra manera, sea todo lo contrario a las constituciones que han permitido que los designios de una minoría avasallen a los de la mayoría. Por algo los votantes descartaron una convención que incluyera un porcentaje de parlamentarios. Aunque estos últimos se encargaron de infiltrar (gracias a las reglas impuestas para el plebiscito constitucional) algunos palos blancos del empresariado como Felipe Harboe y Marcela Cubillos, representantes leales de los partidos del orden, cuya función es intentar que la nueva Constitución mantenga el máximo contenido de la antigua carta constitucional, acudiendo al discurso de la inclusión, los grandes acuerdos, la protección de la institucionalidad, el resguardo del orden financiero, etcétera. Obviamente se trata de su inclusión, sus acuerdos, su arbitraria institucionalidad, su orden financiero. La derecha actual ha impuesto sus abusos desde 1973, y con la complicidad de los partidos de la Concertación desde 1990. Y hoy, después de haberse opuesto a que se redacte una nueva Constitución, aparecen como convencionales para influir en su redacción. ¿Con qué motivos? Aportillar lo más que puedan las propuestas tendientes a acabar con el neoliberalismo, sumando una campaña de desprestigio de la Convención a través de El Mercurio-Emol. La derecha sabe que entre los convencionales –en particular en el PS, Independientes No Neutrales y Frente Amplio–, es posible encontrar aliados en muchos puntos, como ha venido sucediendo. Pues tiene claro que estos sectores son posibles de morigerar, de aplicarles el ablandador de ideas, de conseguir que afloren sus sentimientos “republicanos” en los que han sido educados y permeados culturalmente. Y de ese modo, renuncien a los cambios de fondo que en principio anunciaban. La derecha sabe que la voz del amo, tarde o temprano se logra imponer “en nombre de la unidad del país”, de la “sana convivencia social”, de “la no violencia”, del “buen tono democrático” y de todos esos conceptos manipulados y tan afincados en la idiosincrasia nacional que la derecha consigue utilizar y dirigir tan bien.

Hechos de la causa demuestran nuestras afirmaciones. En el caso de la comisión de DDHH de la Convención, por ejemplo, se incluyó al exalmirante Jorge Arancibia Reyes, pinochetista acérrimo y negacionista del genocidio de la dictadura. Una aberración histórica, política y moral, por decir lo menos. Una burla a las víctimas de las violaciones de los derechos humanos. Por otro lado, la derecha, sobre representada en la comisión de reglamento, propone un reglamento donde, para empezar, el administrador de asignaciones sea un exministro de Hacienda, un exconsejero del Banco Central o un exparlamentario externo. ¡Saquen cuentas! Además, el pinochetismo obtiene una vicepresidencia gracias a que estas son electas por auspicios (léase concubinato político) y no por votación directa de la asamblea. Pero, ¿por qué suceden estas situaciones, y la Convención actúa lo mismo que el Parlamento y los partidos políticos, con componendas que la ciudadanía rechaza? Sucede gracias a las votaciones de los convencionales PS, FA, INN, que creen que hay que dar espacios a la derecha, pues “con elles” se puede dialogar, y hay que ser “inclusives”, modernos, “republicanes”. Al PS, FA y INN se les olvida que los convencionales de derecha son cómplices del Estado genocida comandado por Pinochet y resucitado por Piñera tras la insurrección del 18 de octubre de 2019. Se les olvida que la derecha es la causa de los mayores saqueos al bolsillo y recursos naturales de los chilenos. Me parece que, en ese sentido, las expresiones del convencional Andrés Cruz (Independiente-PS) en Emol son un botón de muestra. Las envuelve “el peso de la noche”, que es lo que la derecha desea extender.

La Convención recién comienza, es cierto, pero ya hay indicios de lo que pueda pasar y cómo la voz del amo maniobra desde El Mercurio-Emol, y los empresarios se preparan para el lobby. Pues, desde el lobby saben que pueden ablandar a muchos convencionales. A mi entender, esto se ha visto reflejado, de algún modo, con ciertas renuncias de convencionales de La Lista del Pueblo, que es en quienes más confía (aparentemente) la ciudadanía dentro de la instancia, aduciendo, por ejemplo, que “el lenguaje y la forma son muy duros en la Lista del Pueblo” (Loreto Vidal). Por su parte, Rossana Vidal, “afirmó que ella busca un diálogo que aborde todas las miradas para desarrollar la Convención, algo que -según acusó- es difícil de hacer con La Lista del Pueblo y que la llevó a alejarse”. También dijo que: “Antes de que partiera la Convención me preguntaban permanente cuál era mi bandera de lucha y respondía: Yo no voy a luchar. Creo que tristemente si seguimos en esto vamos a perder todos. Si no damos muestra de que los electos tenemos la capacidad dialógica para llegar a acuerdos para el Chile que queremos, vamos a estar perdidos”. A buen entendedor pocas palabras, dice el refrán. Estos ejemplos son síntomas de lo que puede venir más adelante, y cómo la derecha gana espacios “sin querer queriendo”, sobre todo gracias a las maniobras del FA (que no está por desbancar el neoliberalismo), planeadas, desde las sombras, por el correísta Giorgio Jackson. Todo está por suceder, y podrían pasar muchas cosas inexplorables aún, pero que el ablandador de ideas está surgiendo efecto, sí está surgiendo efecto, y que la voz del amo ronda la Convención, sí ronda la Convención.

domingo, julio 25, 2021

Mitología nórdica-escandinava

 


Mitología nórdica-escandinava es un compendio que reúne hechos míticos y heroicos de una de las mitologías más influyentes en el arte audiovisual contemporáneo. Estos mitos nos hablan de una tierra que contiene Nueve Mundos, integrados en el Yggdrásil, que es el gran fresno o árbol de la vida, y cuyos habitantes se encuentran, de diferentes maneras, vinculados entre sí: hombres, gigantes, elfos, enanos, valkirias, héroes, brujas, animales y objetos fabulosos. Todos con un destino común cuando llegue el día del Ragnarokk, el fin de los tiempos. Existían dos razas de dioses, los Ases y los Vanes. A los primeros pertenecía Odín y sus hijos, siendo el dios principal del panteón escandinavo y germánico. Solicitarlo a: contacto@estrofasdelsur.cl