Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

domingo, junio 06, 2021

La derecha y El Mercurio al acecho de la Convención Constitucional (publicado en portal radio Cooperativa/ mayo 31)

Elegidos los convencionistas que redactarán la nueva Constitución, la derecha y El Mercurio -vocero de los empresarios y de la oligarquía criolla- se han puesto en campaña para tratar de imponer los temas y reglamento que debería imperar en la Convención Constitucional.

Su estrategia es promover debates vía Emol-TV, algunas radios y los noticiarios y matinales de televisión, siempre prestos a la voz del amo. Las palabras que más se escuchan a los invitados de siempre (derecha pinochetista y derecha solapada) y a los periodistas-animadores de siempre son gobernabilidad, acuerdos, capacidad de diálogo, respeto a la institucionalidad, etcétera. Es decir, a su gobernabilidad (1973-2021), a sus acuerdos (1987-2021), a sus diálogos en la "cocina" (1990-2021); a su institucionalidad pinochetista-empresarial (1973-2021).

La idea es aportillar la convención, tratando de formar una mala imagen pública de los convencionistas que no "respeten" la institucionalidad (léase republicanismo portaliano) y se nieguen a los acuerdos (con la derecha, obviamente) porque de lo contrario no habrá gobernabilidad. O sea, no han entendido nada, y si entendieron siguen pensando que el pueblo es insensato e incapaz de regir su propio destino. Pues bien, la derecha debería entender de una vez por todas que el pueblo ya no es esa "chusma inconsciente" a la cual Arturo Alessandri, en los años '20, vapuleaba y sobaba el lomo a la vez: "Mi querida chusma inconsciente".

Hoy la "chusma" piensa, estudia, lee, exige sus derechos. No se trata de un breve desvío emocional, berrinches de niño o pecados de juventud que pronto pasarán, como han pretendido instalar, subrepticiamente en sus discursos, académicos como Carlos Peña y Lucía Santa Cruz, por ejemplo. El resultado de la convención es claro, la derecha no tiene nada que hacer contra lo que decidió el 80% de los electores. La república portaliana y el pinochetismo deben ser erradicados de cuajo para dar paso a una república democrática, cuya democracia quede definida constitucionalmente como "el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo".

Es decir, en las "Bases de la institucionalidad/Fundamentos de la República", Capítulo 1. Artículo 4, que debería decir: "Chile es una República Democrática, cuya democracia se define como: 'El gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo'. Su ejercicio se realiza por el pueblo a través del plebiscito y de elecciones periódicas y, también, por las autoridades que esta Constitución establece. Ningún sector del pueblo ni individuo alguno puede atribuirse su ejercicio por sí mismo, ni siquiera el Presidente, Poder Legislativo o Poder Judicial, Tribunal Constitucional es y será siempre, el pueblo convocado en plebiscito".

La oligarquía criolla-pinochetista, herida en su soberbia latifundista, afila sus garras y echa mano a personajes que con ridiculez y vanidad intentan imponer "verdades" que intimiden a la opinión pública e influyan en las decisiones de los convencionistas del pueblo. Tenemos varios ejemplos: La periodista Constanza Santa María pregunta en un programa de TV a la convencionista del pinochetismo Marcela Cubillos si aceptaría ser la presidenta de la convención. Es decir, intenta igualar a derrotados con victoriosos, aunque sabe muy bien que eso sería imposible, y si no lo sabe significa que todavía permanece en su burbuja, lo mismo que su colega Matías del Río. Lisa Zanotti, investigadora de la UDP, a quién Emol presenta como "experta en populismo", expresa que "la Lista del Pueblo es un tentativo para canalizar el malestar, pero hay que ver hasta qué punto representa a los chilenos".

Habla de la abstención en las elecciones y de "la necesidad de que se fortalezcan los partidos políticos"; esto último es lo que también defienden Francisco Vidal, Camilo Escalona, Ximena Rincón Yasna Provoste, Heraldo Muñoz y un largo etcétera de portalianos acomodados en sus poltronas partidarias. En entrevista en radio Bío-Bío, el exalmirante Jorge Arancibia, pinochetista entre los pinochetistas, agrega que "la Lista del Pueblo no es unitaria, fuerte o poderosa", y de paso cuestiona y pone en duda, en tono de sorna, que la Constitución incluya el derecho a la vivienda digna, agregando, como guinda de la torta, que está disponible para presidir la Convención Constitucional.

Por su parte, Ricardo Neumann, convencionista de la UDI dice que la Constitución "si no es desde el diálogo va a quedar laberinto", o sea, desde el diálogo oligarca de siempre. En palabras de Teresa Marinovic sería que los "flaites" deben conversar (léase aceptar) las condiciones de la derecha. Recordemos que la filósofa convencionista afirmó en televisión, que "la pregunta que hay que hacerles a los chilenos es si les parece bien ese tipo de persona marcando los destinos del país (en la nueva Constitución)", dejando claro, tácitamente, que para ella los flaites son aquellos que piden justicia social y el fin de la explotación de los trabajadores.

Como se demuestra, el acecho a la Convención Constitucional y los convencionistas "díscolos" como los conceptúa la derecha derrotada está en marcha, y prepara cada día artillería en su contra. No sería raro que, más adelante, irrumpan en las tinieblas de la derecha, como asesores privilegiados, los mefistofélicos Enrique Correa y Andrés Zaldívar. Claro, en nombre de Dios y la Patria. Pero ojo, el "flaiterío" no se rinde, y permanece atento. Téngase presente.

martes, mayo 18, 2021

Los infiltrados de la Convención Constitucional

El pueblo de Chile habló, quiere una nueva Constitución, popular y democrática, no una que contenga vestigios antidemocráticos de la Constitución de Pinochet; menos aún, que contenga lastres del republicanismo portaliano, impuesto por los pelucones en el siglo XIX y sostenido por la derecha latifundista y empresarial hasta nuestros días. El resultado de la elección de los convencionistas así lo demuestra, aunque El Mercurio y la derecha pretendan lo contrario. La derecha, desde un principio se opuso a una nueva Constitución, y tras el triunfo del Apruebo, se la jugó por participar solo para conquistar los dos tercios de la asamblea y así poder bloquear cualquier artículo democrático que pusiera en peligro sus privilegios, conseguidos a sangre, fuego y explotación de los trabajadores. Pero fracasó, su poder de veto no existe, son minoría en la convención. Ante esto, por intermedio de El Mercurio y la TV, tratan de levantar el discurso de los acuerdos, insistiendo que la ciudadanía (no les gusta la palabra pueblo, los eriza), votó por los acuerdos. Es decir, que entre los partidos (tradicionales y sus cúpulas se entiende) se llegue a consenso de lo que debe decir la nueva Constitución, lo que resulta una sinvergüenzura mayor. Están derrotados y aún así creen que pueden imponer condiciones. Aquí solo cabe una cosa, aislar a los convencionistas de la derecha, cualquier acuerdo con ellos, por mínimo que sea, sería una traición a los votantes, que eligieron mayoritariamente a quienes consideraron representantes reales del pueblo. La convención no puede caer en lo mismo que la Concertación, que con sus cuatro presidentes se dedicó a vivir en concomitancia con la derecha, embaucando sostenidamente a los votantes y aumentando los privilegios del empresariado. Los hechos de la causa, en ese sentido, son contundentes.     

Gracias al sistema de elecciones y a un porcentaje de electores que no asistió a votar, producto de su desconfianza y cansados de las mentiras, la derecha obtuvo alrededor del 21% de los escaños, infiltrándose en una convención que rechazó desde un principio. Entre estos infiltrados se encuentran personajes oscuros ligados fuertemente al pinochetismo, y, por lo tanto, cómplices de las violaciones a los derechos humanos. Todo militante político que defiende la dictadura, es cómplice de las violaciones a los derechos humanos, no cabe otra lectura. Entre estos personajes, por ejemplo, sobresalen el exalmirante Jorge Arancibia, negacionista y adulador acérrimo del dictador, Marcela Cubillos, rostro emblemático de la oligarquía criolla, cuyo discurso se sustenta en el cinismo y la perversidad, Teresa Marinovic, una “influencer” vociferante y anticomunista desquiciada, representante de la “intelectualidad” fascista. También existen rostros venidos de la televisión, como Bernardo de la Maza y Bárbara Rebolledo, que en el lenguaje popular son definidos como “gomas” de los anteriores.

Por otro lado, se debe tener en cuenta la peligrosidad que pudiera representar, para organizar una Constitución como el pueblo clama y exige, el comportamiento que tendrán en la convención los representantes de la Concertación (PPD, DC, PL, PS, PRO, PR), sobre todo el PPD Felipe Harboe y el DC Fuad Chahín, acostumbrados a dar la contra a sus electores. Las fuerzas populares de la convención deben imponer su mayoría, y de una vez por todas dar al país una Constitución que ponga las cosas en su lugar, formalizando un contrato social que garantice un Estado perteneciente a todos los chilenos, no a una minoría siniestra que se ha apropiado del país y de sus riquezas naturales. El pueblo debe permanecer atento y movilizado, monitorear el desarrollo de la convención, pues los convencionistas son representantes del soberano, no de ellos mismos. Una buena señal sería que la convención publique las actas de cada sesión y abra un canal donde el pueblo pueda hacer llegar sus observaciones y propuestas. O sea, comenzar correctamente, demostrando transparencia. Digo esto porque, en la actualidad, el Articulo 4. Capítulo 1 de la Constitución dice: “Chile es una república democrática”. Claro, pero ¿de qué democracia hablamos? Abstracta e incluso tramposa la definición. Debería decir: “Chile es una República Democrática, cuya democracia se define como El gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo. Su ejercicio se realiza por el pueblo a través del plebiscito y de elecciones periódicas y, también, por las autoridades que esta Constitución establece, en particular la Asamblea Nacional Legislativa. Ningún sector del pueblo ni individuo alguno puede atribuirse su ejercicio”. El senado y cámara de diputados deben sí o sí ser reemplazados por un poder legislativo unicameral. Las cartas están jugadas, y la nueva Constitución debe ser la escalera real del pueblo.

PD: Si algún lingüista, o experto constitucionalista, hace hincapié en que usé demasiado la palabra pueblo, lo lamento, pueblo somos y pueblo moriremos. 

martes, abril 27, 2021

Las cuarentenas tramposas de Piñera y el ministro Paris (Dr. Moris 2.0)

El lunes 26 de abril, el gobierno, a través del ministro de salud, una semana antes del día de la madre (período de consumismo descontrolado), anuncia que desde el jueves 29 de abril se termina la cuarentena en las comunas de Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea, La Reina, Ñuñoa, Providencia e Independencia, es decir, en las comunas prósperas del país, salvo Independencia. En estas comunas se encuentran centros comerciales íconos del consumismo: Alto Las Condes, Parque Arauco, Apumanque, Costanera, Los Dominicos, Plaza Egaña, Portal La Dehesa, Mall Independencia, Portal Ñuñoa. Quitar la cuarentena en Independencia solo lo han hecho para que no parezca tan descarado privilegiar a los privilegiados.  

En todo caso, lo anterior no debería ser sorpresa, pues ya ha sucedido, y los empresarios y su vocero, El Mercurio-Emol, lo habían anunciado entrelíneas muchos días antes cuando publicaron estadísticas que consideraban que las comunas en cuestión estaban a la baja en cantidad de contagios. A estas alturas es claro que las cifras del doctor Paris son manipuladas y no corresponde a la realidad, y también es claro que las cuarentenas no son cuarentenas, es cosa de salir a la calle y ver el hormiguero en calzadas y aceras ante la permisividad de las autoridades que ponen controles para la foto en puntos solo muy vistosos. Mientras tanto, los chilenos siguen contagiándose y muriendo. Por su parte, la televisión y radios tratando a los responsables con mano de seda, incapaces de hacer una pregunta al hueso y llamar mentiroso al mentiroso en las conferencias de prensa. Para qué vamos a hablar de la prensa escrita que se lleva todo el avisaje estatal, son el lastre del lenguaje. Ante tanto chanchullo, Chile se ha vuelto a dormir. Lamentable.

domingo, abril 25, 2021

Chile, sus legisladores y el día de hoy

Los culpables de los males de Chile, sin duda, se encuentran en el Parlamento (diputados y senadores), pues son ellos quienes dictan las leyes por las cuales transita nuestra vida ciudadana en todos sus aspectos: económico, social, educativo, judicial, sanitario, etcétera. Además, como se desprende de nuestro sistema de elecciones, estos legisladores pertenecen a partidos políticos (tradicionales se entiende) que nos obligan a votar escogiendo solo entre las alternativas que ellos dispongan. Por otro lado, los partidos políticos en cuestión, obedecen a las directrices de quienes los financian en lo sustancial; es decir, los millonarios del país, cuya riqueza no tiene otro origen que la explotación del hombre por el hombre. Del Estado, la casta política también toma su tajada para financiar una democracia que solo es democracia para los privilegiados de siempre. La raíz de esta situación se remonta, como lo he sostenido desde siempre, al día en que fue traicionado el Pacto de Ochagavía por parte del mercachifle Diego Portales y el ejército pelucón, comandado por el siniestro general José Joaquín Prieto, lo que dio lugar a la batalla de Lircay (ocurrida el 17 de abril de 1830), instalándose hasta hoy en Chile un sistema “democrático” y económico mentiroso, manejado y manipulado por la oligarquía. Cada vez que el pueblo ha querido manifestar su disconformidad, exigiendo justicia e igualdad, ha sido masacrado por los militares; así ocurrió con los igualitarios en 1851, con la invasión de Wallmapu en 1861, con las masacres obreras durante la llamada república oligárquica o parlamentaria (1891-1925), crímenes que continuaron durante todo el siglo XX, alcanzando, tras el golpe de Estado de 1973, el carácter de genocidio.

Pareciera que los años se hubiesen detenido, pues en pleno siglo XXI, luego de la insurrección popular del 18 de octubre de 2019, bajo un gobierno con características facistoides, las violaciones a los derechos humanos son permanentes, así como la existencia de presos políticos y abusos económicos contra el pueblo. Todo esto ha ocurrido a vista y paciencia de las poltronas del Parlamento. La política del garrote y la zanahoria poco ha cambiado entre 1830 y 2021. Actualmente, y aprovechando una crisis sanitaria que nadie esperaba (al gobierno le cayó del cielo) la zanahoria son los retiros de las AFP y el garrote las cuarentenas y toque de queda. El parlamento, en vez de presionar y exigir al gobierno medidas reales o proponer leyes que vayan en ayuda de la gente, con recursos suficientes y universales, optó por lo fácil y populista, que la propia gente se ayude con sus propios recursos. Es lo que ha sucedido con los retiros de la AFP y la Ley de Protección del Empleo. En cambio, se ha legislado para crear leyes represivas o que favorezcan a los empresarios. O se han propuesto royalties miserables al cobre y litio e impuestos insignificantes a quienes por décadas se han apropiado de la plusvalía que pertenece a los trabajadores. La trampa y la zancadilla al pueblo son los valores insignia del Parlamento.   

Hoy, los parlamentarios continúan mintiendo, sobre todo cuando se acerca un intenso período de elecciones, dictando leyes entre gatos y medianoche y realizando acuerdos legislativos espurios, abundantes en “letra chica”. En lo cotidiano, pretenden hacer pasar una Convención Constitucional por una Asamblea Constituyente, convención que, además, lleva impuesto un quórum de dos tercios para aprobar el articulado que tendrá la supuesta nueva Constitución. De esto se culpa a la derecha, al pinochetismo, pero seamos justos, a la ex Concertación, ex Nueva Mayoría y FA, no les incomoda para nada que la “nueva” Constitución mantenga su fondo, que no es otro que la permanencia del republicanismo portaliano. Ningún candidato tradicional, que postula a ser convencionista, está por una Asamblea Nacional Legislativa unicameral ni por cambiar la democracia cautiva que nos rige. Cuando los legisladores escuchan que la verdadera democracia es el “gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo”, les da ataque de urticaria. Tampoco les interesa acabar con las AFP, por algo negocian con el gobierno una reforma previsional gatopardista. Menos aún les interesa recuperar las empresas estatales privatizadas o recuperar nuestros recursos naturales. Todo indica que se trata de la farsa de siempre, vociferar cambios que terminan diluyéndose en la memoria colectiva. Seamos sinceros, ningún partido y sus parlamentarios desea terminar con el republicanismo portaliano, que durante la dictadura y en el período 1990-2019 se vio fortalecido con la complicidad de la televisión, que enajenó aún más la conciencia social de los chilenos en relación a su existencia social. La televisión chilena ha sido un cómplice fundamental en la difusión de las mentiras de los legisladores, gobernantes y plutócratas. Algún día, los autoproclamados “rostros de TV” tendrán que rendir cuentas en la plaza pública. De hecho, “rostros” y la casta política conviven diariamente en las pantallas de televisión, manifestando y prometiendo leyes a favor de los desamparados que jamás concretaron antes, teniendo todas las herramientas para hacerlo. La máxima farsa prosigue, pues quienes durante años solo han legislado la tajada mayor para los ricos, y las migajas para los pobres, jamás cambiarán su actitud, aunque lo juren ante el Papa. Su naturaleza es el engaño, el cinismo, la arremetida por la espalda, las treinta monedas de Judas.

sábado, marzo 20, 2021

Convención Constitucional: Chile entre la libertad y perpetuar la esclavitud

Independiente de las distintas opiniones sobre el proceso para elegir a los convencionistas que redactarán la nueva Constitución, nacido de una componenda política, debemos tener claro que este proceso es lo que hay, y, por lo tanto, el que decidirá el futuro del país. La elite, aprovechando la propiedad de los medios masivos de comunicación, sobre todo la TV, han impuesto, en el imaginario colectivo, que la convención es una Asamblea Constituyente democrática donde el pueblo elegirá libremente a sus representantes a través de una votación informada. Falso. La elección de convencionistas, debido a su estructura, favorece a las alianzas políticas formadas por los partidos políticos. Y es por esa razón que usted puede ver a la derecha pinochetista en pleno, encabezada por la UDI y el partido neonazi de José Antonio Kast, que votaron por el rechazo, aspirando a obtener escaños en la convención, promoviendo mentiras sobre mentiras. Por otro lado, está la Concertación y sectores del Frente Amplio, que como dice la canción de Víctor Jara, “no son ni chicha ni limoná”, “se lo pasan manoseando/ caramba zamba su dignidad”, aunque claro, poco les importa la dignidad cuando brilla el oro o la voz del amo los llama a terreno.

Para que exista realmente una nueva Constitución y no sigamos siendo esclavos del republicanismo portaliano, aderezado de pinochetismo desde el golpe de Estado de 1973, la Constitución de 1980 debe ser extirpada de raíz. Chile necesita una Constitución que nos haga libres, no que perpetúe la esclavitud social, laboral y económica impuesta por la oligarquía empresarial y transnacional. Para que esto ocurra, y dadas las condiciones en que el proceso eleccionario se desarrolla, la única opción, bajo tales circunstancias, es que quienes quieren realmente un Chile libre acudan en masa a votar por los candidatos que realmente quieren extirpar la Constitución del pinochetismo, y no por aquellos candidatos conciliadores y que solo privilegian acuerdos con la derecha. El asunto no tiene dobles lecturas, para que una nueva Constitución nos haga libres y soberanos, debe contener los siguientes puntos básicos, de lo contrario nada cambiará:

·         Que la Constitución defina la democracia chilena como “el gobierno del pueblo para el pueblo y por el pueblo”.

·         Declarar el agua y la electricidad como bienes elementales para la sobrevivencia humana y con los cuales no se puede lucrar, pues son derechos inalienables de todos los habitantes de Chile; por lo tanto, el Estado debe velar que obligatoriamente así sea.  

·         Recuperación de todas las empresas estatales privatizadas.

·         Fin del senado y cámara de diputados para dar paso a una Asamblea Nacional Legislativa (unicameral).

·         Declarar el derecho a la vivienda y educación como derechos inalienables de todos los habitantes de Chile; por lo tanto, el Estado debe velar que obligatoriamente así sea, incluida la gratuidad cada vez que sea necesaria sin mayor trámite.

·         Pena de muerte inmediata para traficantes, femicidas, pedófilos, violadores, rapto, torturadores, genocidas y todo crimen que implique asesinatos.

·         Fin de las AFP e indemnización, por parte de sus dueños, a los cotizantes.

·         Fin a las concesionarias de autopistas y carreteras (fin del Tag).

·         Declarar el plebiscito como el único acto democrático para resolver cualquier asunto que incumba a todos los chilenos, ya sea relacionado con lo jurídico, económico, legislativo u otro.

·         Declarar la eutanasia, el suicidio asistido y el aborto como derechos personales e inalienables de todos los habitantes de Chile, siendo obligación del Estado asistirlos con los medios necesarios y gratuitos para su ejecución.

·         Declarar a Chile como una República multinacional.

·         Fin del Tribunal Constitucional y reemplazarlos por el Plebiscito Popular.

·         Instaurar el plebiscito revocatorio para todo cargo de elección popular.

·         Declarar el pinochetismo y cualquier defensa, justificación o propaganda pública, que enaltezca o avale la dictadura cívico-militar, fuera de la ley, siendo condenados, quienes la trasgredan a cinco años de cárcel de manera inapelable y efectiva, sin derecho a beneficio alguno.

·         Fin a la “irreprochable conducta anterior” cada vez que se juzgue un delito.

·         Salud pública, y de calidad, gratuita para todos los chilenos.

·         Recuperación de todos los recursos naturales en manos de privados, ya sean chilenos o extranjeros.

·         Fin de las Isapres.

·         Obligación del Estado de reindustrializar el país y mantener esa política como una política permanente en el tiempo.

·         Fin a los sueldos millonarios de la Corte Suprema.

·         Reestructuración de Carabineros y Fuerzas Armadas.

·         Fin a todos los privilegios tributarios, económicos y sociales de la Iglesia, sea de la religión que sea.

·         Devolución de todas las tierras robadas a los pueblos originarios.

Esto para empezar…


domingo, enero 24, 2021

Gato convencionista por liebre constituyente

Una de las maniobras comunicacionales impulsada por el mundo político, incluida la TV y El Mercurio, ante la próxima elección de los 155 integrantes de la Convención Constitucional que redactará una nueva Constitución, es hacer creer al pueblo chileno que esta Convención Constitucional es lo mismo que una Asamblea Constituyente. Algo totalmente falso. ¿Por qué lo hacen? Simple, para pasar gato por liebre y que la “nueva” Constitución mantenga los privilegios de los grandes empresarios que se apoderaron del país (con alevosía) desde el 11 de septiembre de 1973 y nadie diga nada. Para tales efectos, la derecha gobernante cuenta (y ha contado desde 1990) con la complicidad de la casta política chilena atrincherada en los partidos que dan vida al nefasto régimen portaliano impuesto en la tercera década del siglo XIX y reforzado por la dictadura cívico-militar encabezada por Augusto Pinochet a través de la Constitución fraudulenta de 1980. Y en ese sentido el gobierno de Piñera no es menos, pues aplica al pie de la letra la “ley del garrote y la zanahoria”, viola los derechos humanos y mantiene presos políticos en sus mazmorras.

El llamado “Acuerdo por la paz y una nueva Constitución” que permitió la realización del plebiscito del 25 de octubre de 2020, formalizado el 15 de noviembre de 2019, fue acordado a la medida de los partidos políticos, pues a pesar de que el pueblo rechazó que la nueva Constitución fuese redacta por una “Comisión Mixta” que incluía parlamentarios, y por ende a los partidos políticos, no será así. El 78,99% aprobó que la nueva Constitución fuese redactada por una “Convención Constitucional”, que excluía a los parlamentarios, y por lo tanto a los partidos políticos. Por lo menos eso pensaban los votantes, ya que jamás se les dijo que la elección de los convencionistas sería de acuerdo a la ley que rige la elección de parlamentarios y que estos podían renunciar a serlo para presentarse a la Convención. Además, los partidos políticos tendrían chipe libre para presentar sus listas, con claros beneficios electorales en desmedro de los independientes (se entiende por independientes a quienes no militan en partido alguno). Hoy, al estar definidos los candidatos y listas, podemos ver la grotesca puesta en escena donde los mismos de siempre, militantes de partidos, exministros, exsubsecretarios, exdiputados, exsenadores, dirigentes y toda aquella cáfila que tanto daño a hecho al país se presentan como candidatos a convencionistas con un discurso de blancas palomas, incluyendo en sus listas a personajes de la farándula televisiva y del pinochetismo. Sobre todo la derecha, cuya meta es controlar los 2/3 de la convención que permitirán aprobar o rechazar las normas de la posible nueva Constitución. Esto porque de acuerdo a las reglas de la Convención (impuestas de antemano) se debe “generar un alto grado de consenso”. Es decir, un consenso que no es otro que el que la derecha, siendo minoría, ha impuesto desde 1990, en complicidad con la Concertación, para su propio beneficio. Y si algo les sale mal, existe (también impuesto de antemano) el reclamo para las “infracciones a las reglas de procedimiento aplicables a la Convención”, que sería “resuelto por cinco miembros de la Corte Suprema, elegidos por sorteo”. O sea, más de los mismos. Bajo estas condiciones uno se interroga ¿Parece que la liebre finalmente será un gato? ¿Qué cree usted?

Dado lo anterior, lo más probable es que, en la “nueva” Constitución, se mantenga gran parte de las normas de la fraudulenta Constitución de 1980, porque la trampa es grande. Una regla impuesta de antemano a los convencionistas dice que: “En la redacción de la nueva Constitución deberá respetar el carácter de República del Estado de Chile [portaliano obviamente], su régimen democrático [a gusto de la derecha, los empresarios y sus lacayos de los partidos], las sentencias judiciales firmes y ejecutoriadas [ya sabemos de la justicia chilena], y los tratados internacionales vigentes ratificados por Chile [léase el saqueo de Chile]”. Así están las cosas. Ahora, si alguien se pregunta ¿Si todo está cocinado, entonces por qué muchos derechistas votaron por el Apruebo? Lo hicieron por estrategia, para ganar conciencias y votos, pues como sabían que ganaría el Apruebo lo importante era mantener los 2/3 para entrampar cualquier norma que no les gustara de la nueva Constitución, dando, de este modo, legitimidad a sus abusos pues alegarán que se hizo a través de un proceso “constituyente” ratificado por el pueblo en el plebiscito de salida. Es decir, “el pueblo decidió que así fuera”. ¿Pero si en el plebiscito de salida el pueblo rechaza la “nueva” Constitución porque considera que los convencionistas no redactaron una nueva carta Constitucional sino que maquillaron la antigua? Si eso pasa seguirá rigiéndonos la Constitución pinochetista de 1980. Como ven, la trampa está funcionando como camisa de fuerza.

¿Alguna esperanza? Difícil, salvo que todos los que reclaman contra el gobierno y la derecha vayan a votar solo por las listas donde haya personas confiables (peco de ingenuo quizás), independientes. Y nadie vote por la derecha y sus candidatos probadamente maleados y neonazis. Si ese 80% que rechaza a Piñera en las encuestas asiste a votar podría ser que la trampa de los 2/3 se rompa. Y además que los “convencionistas confiables” que sean electos cumplan con lo que el pueblo pide.  En todo caso, ante la trampa, no se debe descartar un nuevo 18 de octubre, un paro nacional o protestas masivas, porque lo peor de los abusos está a la vuelta de la esquina sino se extirpa de raíz la Constitución de 1980.

viernes, enero 08, 2021

Cachagua y la invasión de Wallmapu

Dos acontecimientos ocurridos a mitad de esta semana dan cuenta del Chile que tenemos, ese Chile donde los ricos (causantes de la pobreza en el país), delinquen a vista y paciencia de las autoridades y el gobierno fascistoide de Piñera viola constantemente los derechos humanos del pueblo mapuche. Las fiestas de Cachagua en plena pandemia, y la invasión de la comunidad de Temucuicui, en la comuna de Ercilla, por la PDI, son un botón de muestra.

En Cachagua, donde veranean los ricos, los hijos de estos, en plena pandemia del Covid 19, y pasándose por todas partes las leyes sanitarias, se han dado a las tentaciones de Sodoma y Gomorra contagiando a diestra y siniestra el coronavirus, como lo certifican los audios que se reproducen en las redes sociales. El tono cuico deja claro que se sienten con el derecho de burlarse de todo Chile y hacer lo que les dé la gana, violar la ley y observar altaneros desde Las Condes, Vitacura o Lo Barnechea a sus críticos. Los “niños bien” saben que tienen impunidad, que pueden drogarse, conducir borrachos e incluso traficar, violar y asesinar y no les pasará nada. Sus padres llamarán a funcionarios del gobierno, a fiscales, jueces, policías y todo se arreglará entre gatos y medianoche. Los medios de comunicación callarán y en pocos meses nadie se acordará de nada. Así funciona el sistema portaliano.

Por otro lado, la PDI invade la comunidad de Temucuicui en Ercilla aduciendo un operativo antidroga. Operativo que contó con una cantidad impresionante de policías, jamás vista en operativos antidroga en Santiago en sectores reconocidos, de acuerdo a las autoridades, como territorios dominados por bandas de traficantes; por ejemplo, El Pantano, La Chimba, El Canal, el Barrio Chino, etcétera, aunque convengamos que en estos lugares marginales no se encuentran los grandes traficantes, los que tiene los contactos en el extranjero. No. Estos se encuentran en el barrio alto, sí, allá mismo donde habitan los niños de Cachagua, donde la policía no allana, sino que hace la vista gorda. ¿Alguien se imagina un allanamiento en La Dehesa? Durante la invasión de la comunidad de Temucuicui murió un policía y otros quedaron heridos (se habla de 11), lo que debe ser aclarado, sin duda, pero Ojo, aclarado en su mérito, no arbitrariamente y con intentos de montaje como ya ha ocurrido. No olvidemos tampoco a los infiltrados. Los medios de comunicación, sobre todo la TV, informa solo lo que el gobierno fascistoide les pautea o declara.

Estos hechos, más lo que se avecina en marzo y abril, elección de convencionistas incluida, donde se pretende pasar gato por liebre, anuncian ventarrones (y no “brisas”), al parecer, sobre el “cielo azulado”.

miércoles, diciembre 02, 2020

No habrá nueva Constitución

Para que exista una nueva Constitución es necesario que la Constitución pinochetista de 1980 sea erradicada de cuajo. Para que eso suceda, la nueva Constitución tendría que ser dictada por una asamblea constituyente y no por una convención constitucional limitada en sus funciones, como sucederá. Convención, más encima, que será electa bajo la actual ley electoral de parlamentarios, donde en la práctica quedan excluidos pobladores, obreros, campesinos. Quedan excluidos los sin casa, los que llevan años esperando atención médica, los pensionados aniquilados por las AFP, las dueñas de casa, los trabajadores informales, los pescadores. Es decir, quedan fuera de poder participar en la definición de la carta máxima, que regirá su futuro, quienes producen la riqueza del país con su trabajo.

Entonces ¿Quiénes redactarán la nueva Constitución? La redactarán quienes por décadas se han apoderado de las riquezas naturales del país y se han enriquecido gracias al trabajo ajeno. ¿Y quiénes son estos estos abusadores, estos explotadores? Se trata de la casta empresarial, aquellos atrincherados en la Sofofa e Icare, desde donde cada día elaboran la pauta de noticias de El Mercurio, La Tercera, la TV abierta y algunas radios. Son aquellos de las colusiones y la especulación financiera. Aquellos que evaden impuestos y reciben todo tipo de benevolencias de parte del SII y BancoEstado.  

¿Y cómo redactará esta casta la nueva Constitución? La redactará a través de sus testaferros apoltronados en los partidos políticos de la derecha, de la Concertación y de algunos “ingenuos” del Frente Amplio. Pero sobre todo, apoyados por los partidos de “oposición” para dar legitimidad al texto constitucional venidero. El pueblo nada puede esperar de la Concertación. De hecho, en una declaración conjunta del PPD, PS y PR, dieron a conocer un documento llamado “Bases y fundamentos de una propuesta constitucional progresista” (96 pág.), que no es más que una propuesta de maquillaje para mantener los privilegios de la oligarquía chilena y la casta política. Por otro lado, la derecha, El Mercurio mediante, inició mucho antes del plebiscito del 25 de octubre una campaña para posicionar el tema del “derecho de propiedad” y la “libertad de enseñanza” como temas prioritarios de la “nueva” Constitución. Asunto de fundamentos religiosos para los sátrapas de Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea. Otro tanto ha hecho el presidente Piñera, que, con más de un 80% de rechazo a su gobierno violador de derechos humanos, considera que puede imponer lo que debería o no debería estar en la próxima Constitución.

¿Y quiénes son los testaferros de la casta empresarial? Para saberlo basta una lectura a nuestra historia política desde 1990 a la fecha y los encontrará (descontando a la derecha, obviamente), en una cáfila bien definida donde sobresalen los Ricardo Lagos, Eduardo Frei, Eugenio Tironi, Andrés Zaldívar, Enrique Correa, Mariana Aylwin, Soledad Alvear, Ximena Rincón, Francisco Vidal, Andrés Velasco y una larga lista de siniestros dirigentes y parlamentarios de la DC, PPD, PS y PR. ¿Pero, qué es lo que tanto defienden alineándose siempre con la derecha y el pinochetismo? Lo de fondo que defienden, es la raíz que desde el siglo XIX ha permitido y dado categoría legal a todos los abusos y masacres de trabajadores en Chile; es decir, el republicanismo portaliano, cuyo eje fundador fue apropiarse, por parte de la oligarquía, de los recursos del país, sean naturales o fuerza de trabajo. Eso es lo de fondo que defiende la derecha y la “oposición”, aquella estructura política-económica-social que se mantiene aferrada como garrapata al orden portaliano, el cual está claramente reflejado en la Constitución de 1980. Por eso la campaña del terror cuando escuchan hablar de asamblea constituyente o parlamento unicameral. Les aterroriza la palabra pueblo, tanto así que han prohibido a los noticiarios de TV utilizarla.

¿A lo mejor es muy difícil redactar una nueva Constitución? No. No lo es. Los que hoy se erigen en expertos constitucionalistas no son más que expertos en proteger los intereses de quienes terminaron de apoderarse de Chile en 1973. Pretenden hacer creer que redactar una Constitución es tarea de “sabios”. Mentira. Para redactar la base de una Constitución verdaderamente democrática solo se necesita sentido común, sentido de justicia y comprender que la democracia es el “gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo”.

¿Y si no hay nueva Constitución, qué habrá? Habrá un remedo de Constitución asentada sobre la base de la Constitución de 1980 más el maquillaje que impuso Ricardo Lagos Escobar durante su gobierno. Tan simple como eso. Seguramente incluirán algún matiz “democrático” como por ejemplo que el agua sea un bien universal (o derecho humano) de uso público, pero con letra chica. Seguirán las AFP, y usted podrá seguir escuchando en el parlamento frases como “gracias su señoría”, “honorable senador tiene la palabra”, “gracias por el espíritu republicano”, etcétera. Pero, ¿no es posible dar un vuelco a la estafa constitucional que se viene? Difícil, de acuerdo a los científicos el sol recién se extinguirá en 5.000 millones de años más, así que paciencia. Claro que si no piensa vivir tanto, estudiemos alguna alternativa…, “por si las moscas”, como decía don Lucho. Aunque ojo, las moscas hace rato que llegaron… ¿Pasó la vieja?... Diga usted.

lunes, octubre 12, 2020

Chile y sus culpables

Una de las diferencias entre el Chile 1990-2018 y el de hoy es que el pueblo se da cuenta de alguna manera, y lo expresa, de su condición de explotado. La conciencia social del pueblo ha avanzado con respecto a su existencia social, el pueblo ha ido perdiendo el miedo y ganando confianza en sí mismo. Pero aún falta, falta ese paso que quedó pendiente tras el 18 de octubre de 2019 y que la pandemia contuvo. Un paso que no es otro que desalojar a la casta política que por décadas ha mantenido al pueblo viviendo bajo un espejismo de prosperidad, un espejismo sostenido por el endeudamiento y las ofertas con letra chica. Por lo tanto, si queremos comenzar a vivir con dignidad, sin explotación, sin impunidad, sin mentiras ni violaciones a los derechos humanos y con una Constitución realmente legítima nacida de una asamblea constituyente (no de una convención constitucional), la única opción que procede es el desalojo de los culpables de los infortunios del país.

Y los culpables son, sin duda alguna, la derecha pinochetista y la Concertación (o ex  Concertación como la llaman hoy), que permitió desde 1990, y aún permite, que esa derecha pinochetista campee a su antojo en la política chilena. La Concertación pactó, entre gatos y medianoche, tras el triunfo del NO, una “transición” donde no se tocaría el modelo económico, ni las privatizaciones fraudulentas ni los crímenes de Pinochet y su jauría. Esto quedó demostrado durante todos los gobiernos de la Concertación, incluido el de la Concertación-Nueva Mayoría, que continuaron ahondando el modelo. Y si se consiguieron avances en materia de derechos humanos y algunos acotados logros sociales, se debió exclusivamente al trabajo incansable de las agrupaciones de derechos humanos y de sectores poblacionales que se manifestaron en las calles incesantemente. No se debió a una iniciativa nacida porque sí de los gobiernos concertacionistas y sus principales dirigentes, que desde un comienzo mostraron su verdadera faceta. Podemos mencionar a Enrique Correa, Andrés Zaldívar, Sergio Bitar, Mariana Aylwin, Soledad Alvear, Ximena Rincón, Francisco Vidal, Ricardo Lagos Escobar, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Juan Pablo Letelier, Jorge Burgos, Edmundo Pérez Yoma, Isabel Allende Bussi, Enrique Krauss, Camilo Escalona, Felipe Harboe, Jorge Pizarro, Genaro Arriagada, Nicolás Eyzaguirre, José Miguel Insulza, entre una interminable lista de perkines bien pagados por la derecha política y empresarial. De hecho, la “oposición” recibió dinero del yerno del genocida y ladrón Augusto Pinochet. Gracias a esa cáfila, a ese lastre, tenemos el Chile de hoy, gobernado por el pinochetismo, con sistemáticas violaciones a los derechos humanos desde el 18 de octubre de 2019, con presos políticos, represión y montajes contra el pueblo mapuche e impunidad para militares y empresarios corruptos, que han saqueado el erario a vista y paciencia de los poderes del Estado. Incluyendo entre todos estos especímenes un general director de carabineros con perfil sicológico DINA-CNI, el que evidentemente se ve reflejado en sus tropas de asalto, émulos de las SS nazis.

Es repudiable y repugnante que el país tenga hoy un ministro de justicia (Hernán Larraín) y otro del interior (Víctor Pérez) que avalaron las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, más aún, que con su proceder fueron encubridores de las atrocidades cometidas en Colonia Dignidad. El gobierno de Sebastián Piñera está infectado por el pinochetismo, por negacionistas y relativistas de las violaciones a los derechos humanos. Los perdonazos a la corrupción, a las colusiones, a las estafas al Estado, a la evasión de impuestos y docenas de delitos navegan a la orden del día. En tanto, los dirigentes de la Nueva Mayoría y el Frente Amplio no hacen más que mostrar su pusilanimidad ante los acontecimientos, pues por más que reclamen y vociferen para la galería, cuando llega el momento de oponerse con la máxima fuerza a la derecha comienzan las “vacilaciones republicanas”, que lo único que provocan es desmovilización, tal como sucedió en 2006 con los pingüinos y en 2011 con los universitarios. Una muestra de ello es el llamado “Acuerdo por la paz social y una nueva Constitución”, firmado el 15 de noviembre de 2019 para contener la rebelión social, y que contiene letra chica para burlar una asamblea constituyente de verdad. Aunque hoy, tendrán que ir a otro perro con ese hueso. Nadie les cree. Pues bien, son estos mismos partidos los que pretenden apropiarse del proceso como adalides de lo que el pueblo quiere, para una vez más embaucarlo, como sucedió con “la alegría ya viene”, claro, vino para los mismos de siempre, para el pinochetismo y los empresarios, así como para los dirigentes políticos de la derecha y la Concertación, que se han enriquecido a costa de las penurias del pueblo. 

¿Cuál es la opción para evitar el fraude electoral constituyente? Volver a las calles y no abandonarlas hasta que el Parlamento apruebe una nueva ley para la elección de lo que ellos llaman “convención constitucional”. Una ley donde cualquier ciudadano pueda presentarse como constituyente, una ley que prohíba a los partidos políticos presentar candidatos a la “convención constituyente”. Una ley que permita propaganda gratuita en los medios de comunicación para todos los candidatos. Una ley que otorgue igualdad a los candidatos en la televisión. De lo contrario la calle debe continuar.

Finalmente, decir que existe otro culpable del Chile de hoy: la prensa oficialista y en  especial la televisión, que da tribuna a siniestros personajes pinochetistas como Sergio Melnick, José Antonio Kast, Pepe Auth, Teresa Marinovic, Patricia Maldonado, Hermógenes Pérez de Arce, a todos los dirigentes de la  UDI, RN y Evópoli, etcétera, que mienten a destajo, de la manera más increíble y miserable. Es el Chile que tenemos.

viernes, septiembre 11, 2020

La no muerte del presidente Allende

La derecha y el pinochetismo, con su sostenida propaganda, durante décadas, han impuesto en la conciencia colectiva la convicción de que el presidente Allende se suicidó en La Moneda. Incluso sus partidarios dan crédito a esta patraña, cuya fuente fundamental se le atribuye al “testimonio” del recientemente fallecido Dr. Patricio Gijón, a quién El Mercurio, en muchas oportunidades, le dio amplia cobertura a sus dichos. Incluso la familia directa del presidente Allende se creyó el embuste de la dictadura y la derecha. En todo caso, qué se podía esperar de ellos, salvo de Tati, la única hija del presidente digna y consecuente.

Y si se hubiese suicidado, lo que no ocurrió, ¿qué? ¿Qué importancia tendría? El valor y legado del presidente Allende está en su resistencia heroica ante los militares cobardes que ante un solo hombre, acompañado por un reducidísimo número de compañeros, opuso resistencia a aviones, tanques, artillería y regimientos con soldados armados hasta los dientes que atacaban el palacio de gobierno. Mientras todo esto ocurría, el genocida y miserable ladrón Pinochet estaba escondido en un recinto militar para escapar “por si el golpe de Estado fallaba”. Los únicos cobardes, en todo esto han sido los militares. Allende fue un valiente, un verdadero representante del pueblo que supo cumplir con el deber comprometido. El testimonio de Gijón no es creíble, por montones de razones, y así lo han demostrado estudios de médicos forenses serios. La derecha siempre ha impuesto su criterio a través de los medios de comunicación y comprando adherentes de los “bandos contrarios”, como, por ejemplo, lo hizo por medio de Paz Ciudadana, ¿o acaso no han visto las fotos de personeros de la Concertación sonriendo aduladoramente junto a Agustín Edwards E., el vende patria y uno de los promotores del golpe de 1973. El pinochetismo y las mentiras de la derecha solo son merecedoras de una cosa: El patíbulo. En otras palabras, de la digna y legítima defensa propia que el derecho internacional acepta contra los delincuentes que llegan a asesinar, desaparecer y torturar.

jueves, septiembre 10, 2020

China Roja, el libro inédito de Pablo de Rokha

 


A 52 años de la muerte del poeta Pablo de Rokha, ocurrida un 10 de septiembre de 1968, Ediciones Estrofas del Sur publica su única obra que permanecía inédita: CHINA ROJA. Esta publicación viene a hacer justicia con uno de los poetas fundamentales de la lengua castellana, completando su bibliografía y rescatando su memoria. CHINA ROJA, en su versión impresa y digital, pronto en las librerías del país. Distribuye para Chile, Latinoamérica y el mundo, distribuidora editorial La Komuna.