Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

lunes, julio 27, 2020

El premio nacional de literatura y su fondo

Mucho circula por las redes sociales y prensa sobre la injusticia que ha existido y existe sobre el menoscabo hacia las mujeres en el momento de otorgar el Premio Nacional de Literatura. En una columna Patricia Espinosa afirma que: “Nuestra literatura está plagada de estatuas que debemos eliminar y el Premio Nacional ha sido la mayor fábrica de estatuas literarias para la consolidación del canon masculino y la violenta exclusión de la producción literaria de mujeres”. Si bien es cierta esta afirmación, respecto al premio nacional, hay cuestiones que deben ser analizadas con mayor fondo y detalle de porqué suceden. De lo contrario se suele confundir el efecto con la causa. Para comenzar, un premio literario debe entregarse por la calidad de la obra, no por asuntos de género, etnia, ideología política o religiosa, etcétera. Lo único que debe ser juzgado es la calidad de la obra de tal o cuál autor o autora para otorgar un premio. Ahora, es cierto que al catalogar una obra influyen la subjetividad y tendencias estéticas de los jurados, pero si son jurados cultos en literatura el debate puede ser amplio y con argumentos literarios serios. Lamentablemente en el caso del premio nacional el jurado no es el adecuado porque en su mayoría no son expertos en literatura ni leen todo lo que debieran leer para ser jurados en temas literarios.


Respecto a la afirmación de Patricia Espinosa, no solo el premio nacional ha sido “la mayor fábrica de estatuas literarias para la consolidación del canon masculino”, sino que gran parte de esto ha sido impulsado por muchas de las poetas y académicas que hoy critican el machismo literario, pero que se han dado el tiempo de escribir extensas apologías sobre poetas y escritores hombres, ya sea en libros, ensayos o artículos de opinión, sobredimensionando a tipos como, por ejemplo, Nicanor Parra o Gonzalo Rojas. Personalmente creo, y doy otro ejemplo (podría dar muchos más), que la poesía de José Ángel Cuevas y Winétt de Rokha es mucho más importante que la de Parra y Rojas. Algunos dirán: “tú opinión es discutible”, obvio, porque es una opinión, pero si tuviera que argumentar lo haría con argumentos literarios, nada más, con sus obras completas sobre la mesa. ¿María Luisa Bombal se merecía el premio nacional?, por supuesto que se lo merecía, pero no por ser mujer, se lo merecía por su obra. ¿Huidobro se lo merecía?, claro que sí, pero no por ser hombre, sino por su obra. Ninguno de los dos lo obtuvo por razones ajenas a la literatura. En fin, el tema puede dar para largo, pero debe ser tratado en términos literarios no de otro tipo creo yo.

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