Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

lunes, agosto 21, 2017

Corrupción a la carta



(Ediciones B, 177 pág.). Un recorrido por los diferentes episodios de casos de corrupción, ocurridos en Chile en los últimos años, realizan Tamara Agnic (Ingeniera comercial y socia de KPMG Chile, donde lidera el área de Servicios Forenses) y Susana Sierra (Ingeniera Comercial que forma parte del directorio de Chile Transparente, actividad que comparte con su labor docente en la Universidad Católica). El tema es tratado poniendo énfasis en el concepto de corrupción y los contextos en que se han dado los casos ampliamente conocidos a través de la prensa, cometidos tanto por miembros del Estado como por empresarios. ¿Cuándo existe corrupción? ¿Cuándo se trata de una falta? ¿El amiguismo, las invitaciones, los regalos, son corrupción? ¿El pituto? Son algunas de las interrogantes que se pretenden.

Los editores nos indican que “las autoras conversaron sobre malas prácticas en el quehacer cotidiano con más de treinta entrevistados, incluyendo a los ex presidentes Eduardo Frei, Ricardo Lagos y Sebastián Piñera, y a la actual presidenta Michelle Bachelet”, luego agregan que “este libro reúne las reflexiones sobre ética y beneficio personal, sobre resultados e incentivos, sobre medios y fines que rigen a los buenos –y malos- gobiernos corporativos”. Pero surge algo que llama la atención, todos los entrevistados pertenecen a un sector social ligado de distintas maneras al empresariado y a la oligarquía chilena, no hay entrevistas a los afectados por la corrupción; es decir, el ciudadano que todos los días se levanta a las cinco de la mañana a trabajar. Ese trabajador que ha sufrido la colusión de los empresarios para estafarlos o son víctimas de los gobiernos y políticos que legislan para perjudicarlos. ¿De qué ética podría hablar Ricardo Lagos Escobar o Sebastián Piñera? El primero, ante el empresariado, transó los valores que decía defender, y el segundo gobernó para sí mismo. Los hechos de la causa son contundentes. El ejemplo más claro es que los ministros “estrellas” de Piñera han sido imputados por la justicia. El libro, con un título llamativo, más parece haber sido escrito por estar de moda el tema de la corrupción que buscando la denuncia efectiva y severa de ésta.

Ante las dudas acerca de los objetivos reales del volumen, contactamos a las autoras para hacerles algunas preguntas, mostrando éstas disposición para responder de acuerdo al mail que nos respondió Susana Sierra. Enviadas las preguntas, jamás respondieron. Intentamos contactarlas a través de la editorial, pero tampoco pudieron conseguirlo. ¿Qué pasó? Estas son las preguntas que no quisieron responder las autoras del libro. Que el lector juzgue:   1) Entre los entrevistados para el libro figuran ex presidentes en cuyos gobiernos se cometieron actos de corrupción. ¿Qué ética pueden tener ellos para dar clases de buenas prácticas. Lo pregunto en especial por Sebastián Piñera? 2) Los entrevistados pertenecen claramente a una elite, a una clase social que es justamente donde se cobijan quienes cometen corrupción contra los ciudadanos ¿Por qué no se entrevistó también a los perjudicados por la corrupción, al obrero, a la lavandera, al oficinista, a la gente de la tercera edad? 3) El libro teoriza majaderamente sobre el concepto de corrupción, lo que en momentos puede producir confusión en el lector, apareciendo ciertas prácticas como “no tan malas”, o “fue sin querer queriendo”, o fue causa del contexto. ¿Acaso el que roba un peso no es tan ladrón como el que roba un millón? 4) La mayor corrupción ejercida contra el pueblo (o ciudadanos) es el saqueo de su fuerza de trabajo ¿Por qué esa corrupción mayor no se toca en el libro?

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