Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

martes, abril 04, 2017

El lobby feroz



(Catalonia, 349 pág.). Lobby es una palabra que se tomó la tribuna pública desde que la turbia relación empresarios-políticos salió a la luz con todos sus pormenores. En este libro Renato Garín González da cuenta de ello. Un primer capítulo se refiere a la ley del lobby, el segundo habla de la industria del lobby y el tercero explica el contexto político. Entre los lobistas más influyentes surge siempre el nombre de un personaje: Enrique Correa, ex ministro del presidente Patricio Aylwin.

Sobre el libro, la periodista Beatriz Sánchez expresa en el prólogo que se trata de “un relato que parece salido de una serie de televisión política, somos testigos de las verdaderas negociaciones en el Parlamento. No las que vemos a través de los canales de televisión de la Cámara y del Senado, sino lo que ocurre en los pasillos, en oficinas, en restoranes y en casas particulares. Lo que alguna vez –en forma bastante impune, por lo demás- el senador Andrés Zaldívar llamó ‘cocina’. Allí es donde se ‘hacen’ o negocian las leyes, donde caben unos pocos”.
                                        
¿Es el lobby sinónimo de corrupción?
“El lobby no es corrupción, sin embargo, sus lógicas pueden mezclarse en el llamado ‘tráfico de influencias’ que es cuando una autoridad recibe una prebenda o un pago por realizar una gestión o tomar una decisión”.

¿Qué opina de la ley del lobby?
“Es una ley a la chilena, donde los lobbistas no tienen grandes responsabilidades legales, por ejemplo no sabemos cuánto cobran”.

¿Existen lobbistas que busquen el bien común y no el de particulares?      
“Las ONG, las fundaciones, los sindicatos son ese tipo de ‘lobbistas’ buenos que señalas”.

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