Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

jueves, diciembre 15, 2016

Cinco repúblicas y una tradición



(LOM Ediciones, 320 pág.). El abogado Pablo Ruiz-Tagle, presenta este trabajo a partir de lo que llama “constitucionalismo chileno comparado”. En el volumen, “con una perspectiva histórica y comparada se analiza qué se entiende por momento constitucional y se distinguen las situaciones de dictadura y de facto de aquellas que han servido para organizar una política republicana y democrática. Se reconocen cinco períodos republicanos diversos en la historia chilena”. En este sentido, el libro es interesante dado que el autor entrega una cronología detallada (desde su punto de vista) que aborda los procesos en cuestión y expone opiniones de diferentes entendidos y las analiza. En su argumentación, Pablo Ruiz-Tagle se preocupa de dejar muy claras sus diferencias con el historiador Gabriel Salazar, que si bien puede llamar la atención o no, en ello se “oculta” la intención central del autor. Cinco repúblicas y una tradición es un trabajo ideológico desde una mirada conservadora y alentadora (aunque se intente parecer lo contrario) de las “tradiciones republicanas” manejadas por una casta perteneciente a la clase alta y que tanto daño han causado al pueblo de Chile.

Al avanzar en las páginas nos damos cuenta de la cantidad de veces que se acude a las palabras republicano y constitucionalismo, como expresión, entendemos, de una tradición que no puede ser erradicada de la república, sino que se debe mantener a como dé lugar. Es interesante citar, en ese sentido, la siguiente motivación de este trabajo expresada por Ruiz-Tagle: “El constitucionalismo republicano, que sirve de inspiración a este libro, es un conjunto de ideales normativos, una aspiración moral y un tipo de ideal, que sirve para modelar y organizar la política. Entre sus rasgos más políticos y jurídicos, está la idea de concebir la política como una actividad colectiva y ciudadana, que debe estar sometida al derecho, el valorar la separación de funciones del poder, y el compromiso con ciertos valores, tales como, la igualdad política y educación pública, la búsqueda del interés general o del bien común, y una forma social y relacional de entender la ontología humana, los derechos y la propiedad, que es contraria al individualismo”. Pues bien, es este discurso engañoso, manipulador de conceptos y paradójico, el que desde la aparición del mercachifle Diego Portales, en la primera mitad del siglo XIX, vienen entronizándose en la opinión pública para, como dice el refrán popular, “embolinar la perdiz”. En el fondo, este libro viene a ser una defensa solapada del llamado sistema republicano, que no es otra cosa que un sistema opresor manejado por los partidos políticos a través de un Parlamento donde impera el nepotismo, el tráfico de influencias y el enriquecimiento. Lo demás es palabrería. No cambia ni mejora en nada la condición de explotación neoliberal que sufren los chilenos.

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