Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

miércoles, abril 20, 2016

Elección SECh 2016



Me llegan comunicados oficiales de la Sociedad de Escritores de Chile (SECh), invitándome a participar en la próxima elección de directorio, convocada para el 23 de abril. Se adjuntan los nombres de los candidatos y sus propuestas, las que, francamente, no varían mucho de lo que cada dos años ofrecen los postulantes desde la década del noventa. Llama la atención que ningún candidato, a pesar de que todos se erigen desde la transparencia, plantee sancionar los actos de corrupción que se cometieron en la institución entre 2005-2012, y que fueron responsabilidad de los directorios de aquel período. Existen documentos indesmentibles que ratifican que tales hechos ocurrieron de la manera en que fueron denunciados en su oportunidad. Incluso se llegó a triangular dinero estatal para una campaña parlamentariaA pesar de las pruebas contundentes que acreditaron las granujadas, los directorios posteriores al año 2012, en vez de actuar con honestidad y tomar medidas, sencillamente barrieron bajo la alfombra. Seguramente por razones de prestigio partidario. La Sociedad de Escritores de Chile es hoy una institución sin mayor importancia para el quehacer nacional. Solamente sirve para que algunos socios se puedan validar como escritores, y en especial como poetas, por el solo hecho de ser socios; y que otros tantos [léase ciertos directores y sus cercanos] puedan aprovechar los vínculos con el Estado y las instituciones culturales para beneficio propio. De hecho, el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes entrega a SECh, anualmente, varios millones de pesos. Esto a pesar de que el 2007-2008 intentaron estafar al Consejo del Libro y la Lectura, donde además posee dos consejeros. La situación quedó al descubierto y SECh debió devolver los dineros involucrados. Aunque costó, debido a que algunos funcionarios del Consejo del Libro encubrían los chanchullos de SECh. 

Jamás volvería a participar en una institución donde sus directorios y socios permiten tales fechorías, en especial (salvo dos o tres excepciones) los militantes de la célula de “escritores comunistas” que funciona en SECh, pero que de comunistas verdaderos no tienen nada. Una pregunta: ¿Qué tiene que ver la literatura con lo que ocurre en la Sociedad de Escritores de Chile? 

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