Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

viernes, junio 26, 2015

Rapa Nui


(Catalonia). 206 pág. El colonialismo republicano chileno cuestionado (1902-1905). Rolf Foerster (editor). El volumen da cuenta de un tema desconocido por los chilenos y que tiene que ver con los abusos contra el pueblo rapanui tras la anexión de Isla de Pascua a Chile en 1888. Foerster, reúne testimonios de los habitantes de la isla y notas de prensa de los diarios El Chileno (Santiago), La Unión y El Heraldo (Valparaíso), documentos gubernamentales y del parlamento (Cámara de Diputados), y revista Lo Nuevo (Valparaíso). Desde un comienzo, la relación entre los habitantes de la isla y el continente fue oscura, turbia y tramposa para los rapanui. Muy pocos saben que en 1895 la isla fue arrendada a Enrique Merlet, un comerciante inescrupuloso. Merlet, asociado a la empresa inglesa Williamson Balfour creó la Compañía Explotadora de Isla de Pascua, cuya instalación trajo grandes males a los habitantes de la isla, comenzando por la esclavitud y enfermedades. Un ejemplo de las atrocidades cometidas fueron los actos de barbarie llevados a cabo por Horacio Cooper, subdelegado marítimo. De los hechos narrados tuvieron conocimiento los diputados chilenos, y si bien muchos protestaron y pidieron al gobierno y a la marina aclarar los crímenes que se denunciaban, sus esfuerzos no llegaron a buen puerto. Un testimonio, de primera mano, es el de Manuel Antonio Vega, marino que fue destinado a la isla de policial primero. Dice una parte de las declaraciones de Vega sobre el castigo a unos rapanui: “Con increíble fiereza descarga cuatro, cinco o más golpes de púa sobre las carnes que tiemblan de dolor, ensangrentadas, despedazadas horriblemente. I cuando la víctima está a punto de desmayarse, cuando se retuerce espantosamente, cuando sus jemidos parten el alma, la entrega al que debe aplicarle los azotes”. Estos abusos, y otros peores, eran aplicados por igual a hombres, mujeres, niños y ancianos. El Estado chileno tiene muchas cuentas pendientes con los pueblos originarios, entre el rapanui, y este libro viene a dar cuenta de una realidad histórica que es necesario que sea conocida por las futuras generaciones.

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