Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

jueves, octubre 02, 2014

Pablo de Rokha, poesía y política feraz



Cuando el poeta Pablo de Rokha (Licantén 1894 – Santiago, 1968) publicó su libro Los gemidos en 1922, fue lapidado por la crítica. Su forma de estructurar los versos, las palabras “poco adecuadas” para el canon imperante que utilizaba, las diatribas, incluso su originalidad, fue cuestionada con inquina. Claro, De Rokha no sólo era un revolucionario desde el punto de vista poético, sino que también lo era desde su ideología política. Esto no era aceptado (salvo excepciones) por la comunidad literaria de principios del siglo XX, que estaba controlada por la siutiquería intelectual de la época. Para Pablo de Rokha poesía y política estaban ligadas y debían cumplir una función social. Así lo asumió siempre y nunca dejó de llevarlo a la práctica, a su estilo, a su literatura. Esta actitud y consecuencia le costó el silencio de la prensa especializada, de la academia y de las editoriales. Pero sobrevivió, y sobrevivió porque la historia es política y la poesía de Pablo de Rokha es un reflejo de la historia, una historia que en su obra comienza en Chile. La historia de nuestro pueblo que el poeta universaliza a través de la poesía. Aquella historia distorsionada o barrida bajo la alfombra por los historiadores de batallas, anécdotas, efemérides y biografías. En ese sentido Pablo de Rokha, siendo poeta, se adelanta por décadas a historiadores de la impronta de Gabriel Salazar, Sergio Grez o Julio Pinto, por dar tres ejemplos.  

Para Pablo de Rokha, todo artista –el poeta en su caso- es un militante de las luchas sociales. Y lo expresa de esta manera: “todo lo artístico es político, pero los grandes artistas son líderes artísticos, no líderes políticos; precisamente porque todo lo artístico es político, pero es político porque es artístico, no es artístico porque es político”. Luego agrega: “se escribe desde adentro del pueblo, como pueblo...,” (...) “el arte por el arte es una mistificación turbia del idealismo estético...”. “Yo escribo epopeyas populares realistas”, precisaba. Su identificación con los grandes ciclos míticos de la Antigüedad y con las clases populares es esencial en su obra: “soy huaso chileno, soy roto chileno, en el corazón de Latinoamérica” (…) “[Y] toda mi obra, toda, absolutamente toda, es trágico-dionisíaca, volcánica, insular, dramática oceánica, como el Continente americano”. Estos conceptos, que toman vida en su poesía, se resumen en lo que él llamó La Gran Épica Social de América. Si habría que decir, que dentro del tono épico del poeta también existía un tono lírico de alto vuelo. Lo que queda demostrado en muchos de sus poemas de amor dedicados a Winnét.

Sin duda que Pablo de Rokha es el poeta más político de Chile y Latinoamérica, y eso no ha restado mérito alguno a su obra, por el contrario, lo ha legitimado como artista y como ser humano. Su sinceridad, su consecuencia. Nunca anduvo con el puñal bajo el poncho ni con la intención de parecer lo que no era a cambios de prebendas. Fue lo que fue, feraz en la poesía y en la política.    

Publicado en Le Monde Diplomatique Nº 156, año XV/ octubre 2014

No hay comentarios.: