Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

sábado, marzo 08, 2014

Calle de un solo sentido


(Libros La Calabaza del Diablo). Nueva publicación del poeta Guillermo Riedemann, cuyos libros anteriores, salvo Hombre muerto (2007), fueron publicados con el seudónimo de Esteban Navarro. De entre sus libros anteriores Mal de ojo (1991), La manzana de oro (1993) y Salto al vacío (1998), recibieron menciones de honor en el Premio Municipal de Santiago. En esta entrega Guillermo Riedemann mantiene una característica importante en su poesía, cual es que sus poemas suelen ser breves pero precisos, con una manejo de la síntesis que se acopla fluidamente con las historias que narra, pero sobre todo con escribir bien, con la poetización genuina de los recursos. Sus analogías, sus frases, su lirismo, no suenan vacíos ni artificiosos como si el sujeto fuera el propio lenguaje, la condición teórica o canon imperante. Riedemann es todo lo contrario a esas elucubraciones tan de moda en la poesía contemporánea. A mi parecer por una razón muy simple, Guillermo Riedemann es más que un buen poeta. La temática del libro es diversa, como la vida: pasado, presente y futuro (que se tantea). La imagen de la calle de un solo sentido tiene variaciones (ojo, que no es una calle sin retorno), aparece y desaparece en el ánimo del poeta. Lo cotidiano, lo político, el sur del país y su naturaleza, la infancia, componen la ruta de este poemario, con nitidez, sutil ironía, esperanza y ternura. También con paciencia, erotismo y existencia popular. Poemas como “Pero no sabían”, “No hay modo de borrar”, “Hortensias”, “Bragas” o “Polvo en el viento”, demuestran el oficio poético de Guillermo Riedemann, un poeta que no necesita ser un autoafamado para ser un poeta sólido.

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