Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

jueves, septiembre 26, 2013

Las liturgias del poder



(LOM Ediciones). Celebraciones públicas y estrategias persuasivas en Chile colonial (1609-1709). Jaime Valenzuela Márquez. Como se detalla en la edición, el libro estudia “las fiestas y ceremonias públicas que se llevaron a cabo en Santiago de Chile durante el siglo XVII. La hipótesis central es que, más allá de las formas legales e institucionales, el sistema de poder colonial se desplegó en Hispanoamérica apoyándose sobre un aparato ritual cívico-religioso. Una estrategia de persuasión colectiva, revestida por una función política, legitimó a las autoridades, las elites locales y los soportes ideológicos subyacentes”. Jaime Valenzuela expone su trabajo entre tres capítulos: I. El espacio, los hombres, las instituciones; II. El poder entre dramatización y sacralización y III. La persuasión litúrgica en las celebraciones “civiles”.

La primera parte nos lleva al inicio de la colonización y al desarrollo y funcionamiento de ciudades como Santiago, Concepción, La Serena y Valparaíso, resaltando sobre todo sus instituciones. En el Valle Central, debido a la escasa población y a su asentamiento poco estructurado, no hubo prácticamente resistencia al modelo cultural hispano-europeo, lo que permitió una rápida asimilación de éste y de las instituciones que lo representaban. A esto se sumó el desarraigo de la población no hispana que fue trasladada a Santiago desde diferentes lugares. La segunda parte nos interioriza en las liturgias relacionadas con la monarquía y la Iglesia, representantes del poder, que al ir masificando sus ceremonias mediante el ritual público, iban imponiendo su dominio en el imaginario colectivo del pueblo, lo que se motivaba a través de fiestas públicas que sumaban también a sectores laicos. Claramente la Iglesia fue un instrumento político de dominación y vasallaje. Las festividades iban acompañadas de un ritual lleno de símbolos reales, procesiones y estandartes que identificaban el poder del rey y, por ende, de las instituciones que lo representaban. El tercer capítulo se refiere a la celebración “civil”, que obviamente estaba en concordancia con festejos relativos a la corona y a la Iglesia, que reproducían en Chile ceremonias consagradas a preservar el monopolio del poder, a oficializarlo e inocularlo de manera permanente en el inconsciente colectivo del pueblo. Como resume Pinto, en este trabajo se aborda “una propuesta de lectura de la aplicación y desarrollo de determinadas estrategias persuasivas del sistema de poder colonial en América, en el contexto social, económico, administrativo y político del Chile del siglo XVII”.

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