Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

jueves, septiembre 26, 2013

Disparen a la bandada



(Editorial Catalonia). Crónica secreta de los crímenes en la FACH contra Bachelet y otros, del periodista Fernando Villagrán, autor de varios escritos relacionados con la dictadura y sus fechorías. Disparen a la bandada se publicó por primera vez en 2002 y esta segunda edición –que coincide con los 40 años del golpe de Estado de 1973- está revisada y ampliada. Villagrán narra su propia experiencia, como prisionero político e investigador, a contar del bombardeo a La Moneda hasta nuestra época. El libro da cuenta, por ejemplo, de las diferencias dentro de la FACH entre los oficiales leales a la Constitución y los aviadores golpistas, cuyos crímenes aún no son conocidos en toda su dimensión por el público general. Esto debido, principalmente, a la desinformación y manipulación de la prensa escrita afín al pinochetismo, donde ha llevado la batuta el diario El Mercurio. Uno de los peores centros de tortura de la FACH fue la Academia de Guerra Aérea (AGA). Muchos suboficiales de la fuerza aérea fueron hechos prisioneros por sus compañeros golpistas, y los oficiales de alto rango, como se cuenta en el libro, “con varios de ellos compartieron momentos de tortura cuando sus verdugos no hacían distinción entre los grados de los prisioneros. Así como el general Poblete había presenciado la muerte del suboficial Rafael Reyes Gajardo en la AGA, el capitán Jorge Silva fue testigo del balazo de un fusil Mauser que mató al cabo José Espinosa Santis en la Academia Politécnica Aeronáutica y que disparó un alumno de la Escuela de Especialidades encargado de vigilar a los prisioneros mantenidos durante todo el día sentados frente a una muralla. Allí los presos eran identificados por un número, desapareciendo la diferencia de rango, en una medida destinada especialmente a humillar a los oficiales”.

El libro de Villagrán es fundamental para ir reconstruyendo la historia del abuso y violaciones a los derechos humanos en Chile a contar de 1973. Historia que ha sido silenciada en muchos aspectos por la derecha chilena, cómplices de los militares, y que cada año que transcurre pretenden ir pasando más y más desapercibidos y ajenos a la desestabilización y boicot contra el gobierno de la Unidad Popular que ellos propiciaron desde antes de la elección de Salvador Allende como presidente legítimo de la República.

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