Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

jueves, agosto 08, 2013

Literaturas antiguas orientales



(Editorial Pueblo y Educación, Cuba). Luis Rogelio Nogueras. El volumen da cuenta de la literatura antigua egipcia, mesopotámica, hebrea, india y china. Para exponer cada una de estas materias el autor toma textos destacados de cada civilización. En el capítulo introductorio, Luis R. Nogueras se refiere al marco histórico de las civilizaciones de Oriente, explicando que “el estudio del marco histórico del Oriente es imprescindible para conocer el desarrollo literario; este, como fenómeno de la superestructura, refleja los cambios que se producen en la vida económica y en las relaciones sociales de cada civilización. El estudiar el marco histórico del mundo antiguo, nos permitirá analizar las sociedades clasistas más antiguas del mundo, buscando los factores objetivos que determinaron su surgimiento y evolución”. El estudio es obviamente dialéctico y, por lo tanto, científico en el sentido de que no se concibe la literatura, de cada pueblo, como una abstracción, o entelequia si se quiere, ajena a la lucha de clases de un determinado momento histórico en la formación de las clases sociales, lo que queda reflejado en la literatura de los pueblos mencionados.

La literatura de la época en estudio manifestaba, coincidentemente, a reyes y héroes pertenecientes a las castas dominantes. Un ejemplo de ello es el poema que ensalzaba el “triunfo” del faraón Ramsés II en la batalla de Kadesh, o las victorias de Rama en el poema de Valmiki. Los poemas destacan a dos señores, faraón y príncipe, como símbolos de dos sociedades regidas despóticamente. Esto, independiente de la belleza de los poemas. Por otro lado, tenemos el caso de la literatura hebrea, compilada fundamentalmente en el Antiguo Testamento de la Biblia y en el Talmud, textos que contienen “mitos, leyendas, relatos, tradiciones, creencias y doctrinas” de los hebreos. El autor explica que: “A diferencia de otros libros considerados sagrados en la antigüedad, que quedaron como mero testimonio de una etapa histórica específica, la Biblia merece aún tal consideración para muchas personas del mundo contemporáneo. Ello se debe, en buena medida, a la coacción y distorsión de la realidad que han elaborado los organismos ideológicos del judaísmo y del cristianismo, y ejercido férreamente sobre masas ignorantes y supersticiosas, oponiéndose siempre a cualquier intento desmitificador que, por ser contrario a sus intereses, son tenidos por herejías o desviaciones”. Esta observación permite, con claridad, conocer y tener en cuenta la importancia de la literatura antigua y su uso posterior. Su influencia en las generaciones venideras. Para el caso de las otras literaturas, el autor sigue una metodología de estudio en el mismo sentido de las anteriores, conformando un cuadro bastante didáctico del tema en cuestión.

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