Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

jueves, agosto 08, 2013

El imperio vikingo de Tiahuanacu



(Ediciones de Nuevo Arte Thor). América antes de Colón. Jacques de Mahieu, destacado profesor e investigador francés radicado en Argentina, nos dejó este elaborado libro sobre un tema bastante desconocido por el público general. “Estamos en el año 967 de nuestra era, cierto día de verano. Siete barcos de líneas afinadas, cuyos flancos cubiertos de escudos centellan bajo el sol del trópico, se acercan a Panutlán, un pequeño puerto de pescadores que lleva, desde la conquista española, el nombre de Pánuco, situado en el golfo de México, en el actual Estado de de Veracruz. Algunos de ellos, que avanzan a remo, velas cargadas, plantan su roda en la arena. Unos hombres de gran estatura, blancos, rubios y barbudos, saltan a la playa, gladio o hacha en mano. Para los vikingos del jarl Ullman, es éste el final de una travesía sin historia. Es éste también el punto de partida de una increíble epopeya que se va a desarrollar a lo largo de unos quinientos años”. Así comienza De Mahieu su narración y entrega de argumentos para demostrar la presencia vikinga en América. El volumen es interesante desde varios aspectos, histórico, arqueológico, filológico, étnico y geográfico. La presencia de vikingos de schleswigenses en Mesoamérica y Sudamérica antes de la llegada de Colón, se nos indica, es establecida con “pruebas tangibles a las que nadie ha podido oponer el menor argumento”. Algunas de ellas son los asentamientos arqueológicos encontrados, por ejemplo, en Tacatuí, Paraguay, o en Sete Cidades, Brasil, o las inscripciones rúnicas.

Los sucesos comienzan con la llegada de los vikingos de Ullman, como ya se ha dicho, a las costas de México, convirtiéndose en dominadores de  los toltecas e imponiéndoles un orden social cuando éstos sólo eran una tribu, asumiendo, además, Ullman el papel de rey. Posteriormente, en el año 986, habrían incursionado hacia el sur, hasta territorio maya, donde fueron rechazados. Entonces, un grupo de vikingos navega hasta territorio sudamericano, recalando en las costas de la actual Venezuela, y pasando por Colombia alcanzan el Océano Pacífico. Desde allí viajan en canoas rumbo a Ecuador, para luego llegar al norte del Perú y el puerto de Ilo, donde desembarcan. El viaje continuó hacia el altiplano, finalizando en el Titicaca, donde se afincan y fundan Tiahuanacu –o Tiahuanaco-, dando forma al antiguo imperio, hasta que sufren una invasión de pueblos venidos desde el sur, entre ellos aimaras, que toman la ciudad y arrasan con todo, pasando desde entonces a convertirse el antiguo imperio en un período oscuro del que no se tiene noción real en sus orígenes, salvo el mito y las leyendas. El asunto es que los vikingos, en sus incursiones, también lograron arribar a regiones de Brasil y Paraguay, donde incluso en las lenguas aborígenes existen palabras derivadas del norré, que era el idioma de los vikingos schleswigenses ¿Ficción, coincidencias arqueológicas, similitud de algunos vocablos?, sea lo que sea, el libro resulta interesante de principio a fin, desarrollando un tema sobre el cual aún queda mucho por dilucidar y debatir.

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