Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

jueves, agosto 22, 2013

El hombre del momento



(Ediciones UDP). Con una selección y prólogo de Marcela Fuentealba, aparece este interesante libro que reúne artículos de prensa del hoy legendario periodista chileno Eugenio Lira Massi, fallecido en el exilio, en París, en 1975, cuando apenas contaba con cuarenta años. Hombre de izquierda y allendista declarado revive en estas páginas tras treinta y ocho años de “ausencia”. Sus cenizas fueron traídas en 1979 al Cementerio General de Santiago. En nuestro país trabajó en los diarios Clarín y Puro Chile, tribuna desde donde, con su estilo punzante, sincero e irónico, ameno y de buen escritor, daba cuenta de la fauna política y denunciaba los abusos contra el pueblo. De hecho escribió dos libros que lo hicieron famoso: La cueva del Senado y los 45 senadores y La Cámara y los 147 a dieta, que en pocas semanas vendieron miles de ejemplares. También incursionó en la televisión con el exitoso programa La entrevista impertinente. Antes del periodismo ejerció variados oficios, entre ellos jugador profesional de billar y escribiente de Carabineros, aunque reconocía que jamás había dirigido el tránsito. En Francia trabajó para el diario L’Humanitè.  

Lira Massi, o el Flaco Lira, como lo llamaban sus amigos, perteneció a una brillante generación de periodistas, muchos de los cuales, tras el golpe militar, debieron salir al exilio. Otros fueron encarcelados o asesinados. Este libro viene a hacer justicia con uno de ellos, quizás el más mordaz e incisivo. Viene a recordarnos una época donde en el periodismo importaban más las ideas, la gente y sus problemas, que la farándula enajenante. La primera parte del volumen es una larga crónica autobiográfica, titulada Érase una vez, sobre su infancia y adolescencia, llena de sabrosas anécdotas y personajes populares y pintorescos, tales como “Cara de Hacha” y “Angustia”, cuyas historias narra con humor notable y en un estilo que ya se quisieran muchos cuentistas o narradores actuales. También manifiesta su afición por el fútbol y el cine, al que asistía con sus amigos, varias veces por semana, sobre todo al Cine Valencia frente a la Plaza Chacabuco, en la calle Independencia, hoy convertido en iglesia evangélica. Eugenio Lira Massi se crió en aquel barrio, donde además están ubicados el Estadio Santa Laura, perteneciente al club deportivo Unión Española, y el Hipódromo Chile. El ingenio de Lira Massi como escritor es envolvente, y utiliza un lenguaje de gran atractivo. Al finalizar un texto el lector queda con las ansias de leer más. 

La segunda parte del libro está dedicada a la selección de sus artículos de prensa. Marcela Fuentealba explica que la labor periodística de Lira Massi fue “sobre temas diversos que trascienden de cierto modo la realidad y dejan ver la agilidad que exhibía diariamente, además de la variedad de sus temas, su energía y pasión para hablar de política, de los pobres, de fútbol o de periodismo. Todo lo volvía familiar, diáfano, casi adictivo. Le daba frescura a la frase hecha, le sacaba brillo al lugar común, agilizaba las palabras repetidas”. Descripción que resulta una acertada síntesis del trabajo de Eugenio Lira Massi. En uno de los artículos seleccionados, titulado “Un poco de la verdad”, da cuenta de aquel mes de julio de 1971 que sorprendentemente nevó en Santiago, lo que afectó a las poblaciones y campamentos de la periferia de la ciudad. Mientras los políticos exclamaban “¡Pobre gente!”, Lira Massi escribía: “Nada de ¡pobre gente!; son mucho mejores que nosotros, que quienes los explotan o quienes los usan para alcanzar posiciones diciendo representarlos y ofreciéndose para defenderlos. No sé cómo los políticos tienen cara de pedirle votos a esa gente. Deberían pedirles disculpas. Y no ahora que hubo temporal. Siempre”. Frases sin duda vigentes.  

Sobre el motivo de muerte del periodista aún permanecen las dudas. Recordemos que fue incluido por los militares golpistas en una lista de los 95 chilenos más buscados y “peligrosos” del país. La versión oficial dada por la policía francesa refiere que fue encontrado muerto en su pieza de París sin rastros de haber sido violentado por terceros, y que la causa de muerte se debió a un derrame cerebral. También se habló, en un momento, de una bronconeumonía o ataque cardíaco. Incluso existe una versión, bastante difundida, que plantea que Lira Massi fue asesinado por la DINA con gas sarín. En la fecha de su muerte merodeaba por París un tal Bernardo Conrads Salazar, que, como quedó en evidencia posteriormente, no era otro que Michael Townley, el sicario de la junta militar de Chile. Como sea, los escritos del Flaco Lira, venciendo el paso del tiempo, continúan captando lectores.

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