Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

jueves, mayo 16, 2013

Llegamos para quedarnos



El libro Llegamos para quedarnos. Crónica de la revuelta estudiantil, publicado bajo el sello de LOM Ediciones, y cuyo autor es el periodista y ex vicepresidente de la FECH, Francisco Figueroa, nos entrega una cronología, de primera mano, de las manifestaciones y protestas estudiantiles que el año 2011 se tomaron las calles del país. La lucha de los estudiantes, que aún persiste, enarbola la bandera de “fin al lucro en la educación y una educación pública gratuita y de calidad, sin exclusiones”. Figueroa, como vicepresidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, y miembro de la CONFECH, en el período 2010-2011, fue testigo presencial de los hechos que desataron las movilizaciones, participó en las negociaciones con el gobierno y en las discusiones dentro de las asambleas de estudiantes, razón por la que el libro resulta de interés para formarse una idea que complemente lo ya por todos sabido, a través de la prensa, mientras se desarrollaban los acontecimientos. Hay que agregar que Figueroa actualmente es director de la Fundación Nodo XXI y militante del colectivo Izquierda Autónoma.

Si bien el autor no ahonda en cuestiones ideológicas de fondo, desatadas dentro del movimiento estudiantil, por ejemplo, en el caso de radicalizar más o no el movimiento, sí nos da una idea del proceso y de las contradicciones –básicas por lo menos- entre los dirigentes en cuanto a las maneras de enfrentar al gobierno. Respecto a lo primero que mencionábamos, sólo da una cepillada al pasar, a modo de ironía, a los estudiantes que llama “de posturas trotskistas”. Por otro lado, entrega una panorámica de las cuestiones económicas que envuelven al país y que afectan, además de a todos los trabajadores, a la educación de manera crucial, comenzando por el lucro, asunto que ni los gobiernos de la Concertación se interesaron por erradicar o, por último, fiscalizar. Sobre esto se reproduce el intercambio de opiniones que Francisco Figueroa sostuvo, en un programa de televisión, con el ex ministro de Educación de la Concertación, Sergio Bitar, y donde el dirigente enrostra al político con la frase “llegamos para quedarnos”, que da el título a este libro.

Los editores nos indican que “la revuelta estudiantil de 2011 es uno de los acontecimientos más importantes en la historia reciente de Chile, pero aún no está claro si su fuerza transformadora está siendo cultivada o asfixiada. De ahí el interés de Francisco Figueroa por relatar el camino del movimiento estudiantil, sus aciertos y desaciertos, sus anhelos y desafíos. Lo que narra e interpreta tienen una columna vertebral: destacar el potencial de estas luchas y, por consiguiente, la responsabilidad que cargamos todos los que hemos sido parte de su historia”.

El volumen trae bastante información, a modo de compendio, que dará, a los no iniciados en el tema, un conocimiento más cabal del desarrollo de la lucha de los estudiantes. Ahora, en cuanto al tema en cuestión, me parece pertinente decir que llama la atención que en el conflicto de la educación no se toque, ni en ésta ni en otra publicación, y menos en los discursos de los dirigentes estudiantiles, el tema de los contenidos en la educación, algo fundamental en la formación de los estudiantes, sobre todo en materias relacionadas con las ciencias sociales, filosofía e historia. Porque, claro, se puede llegar a conseguir educación pública gratuita y de calidad, pero eso no garantiza que el contenido de las materias sea de calidad, democrático y sin prejuicios ni sofismas. ¿Y qué pasa con la educación y sus contenidos en las escuelas matrices de las fuerzas armadas, donde se forman los oficiales que en definitiva son el brazo armado de la oligarquía económica que nos gobierna, con y sin Concertación?.

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