Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

jueves, mayo 16, 2013

En el Cusco el Rey



(Espora Ediciones). Primera edición chilena de la novela de Bartolomé Leal, En el Cusco el Rey, publicada originalmente en Cochabamba, Bolivia. El autor es uno de los pocos exponentes de la novela negra y policial en nuestro país. A él, Ramón Díaz Eterovic se refiere con las siguientes palabras: “Bartolomé Leal narra con gracia y fluidez. Conoce los códigos del género policial y los desarrolla generando un genuino y permanente suspenso. También introduce al lector en los ambientes pueblerinos en el que viven los personajes y en el conocimiento de distintos antecedentes relacionados con la cultura cusqueña” (…) “En una época en la que la narrativa negra parece centrarse en espacios urbanos, Bartolomé Leal propone una mirada hacia ambientes pueblerinos donde la autenticidad se desarrolla de manera precaria, pero más marcada por la autenticidad y el apego a las tradiciones”.

En En el Cusco el Rey, el protagonista es José Leal Cocharces, cuyo nombre es el mismo que la conocida línea limeña de ómnibuses, recorrido 16, “José Leal-Cocharcas”. Su oficio: Licenciado en Filosofía del Arte y experto en arte colonial religioso. La trama se desarrolla, principalmente, en el Cusco y el conventillo de Andahuaylillas, donde Leal Cocharcas va tras una banda de traficantes y falsificadores de obras de arte, de pinturas para ser más precisos. Cada capítulo del libro va precedido por una breve y útil reseña de un santo o personaje incaico, como por ejemplo: San Cristóbal, San Martín de Porras, Fra Angélico, Inca Manco Capac, Santa Clara de Asís, Pachamama. En cuanto al lenguaje, es fluido y grato de leer, entre coloquial y formal, y bien complementado. Las escenas y diálogos justos y necesarios, sin excursos lateros, como se ha hecho costumbre en muchos de los narradores actuales. El autor también recrea con soltura la manera de hablar de los lugareños, con el especial estilo que éstos construyen las frases: “La sirvienta informado nos mantiene. El Doctor Guarachi sufre pero bien se halla, su vida peligro no corre” (…) “Ya tratamos por ese lado algo buscar, pero no llegamos a nada. Eso es todo, señor, nuestro saber”.

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