Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

jueves, octubre 11, 2012

La encrucijada de Chile

(Patrimonio Ediciones). El escritor e investigador Alejandro Jiménez Escobar rescata, en esta entrega, un texto publicado por Salvador Allende en la revista Aurora en 1964, en la edición Nº 2 de su segunda época, que vio la luz pública en abril de aquel año. La revista, perteneciente al Partido Comunista de Chile y dirigida por Volodia Teitelboim, dedicó aquel número a un análisis sobre la Democracia Cristiana y su quehacer en la política nacional, y el sumario nos indica que además del senador Allende contó con artículos de Nilo Rosemberg, Alfonso González Dagnino, Crisólogo Gatica, Manuel Cabieses Donoso, César de León, Marcos Portnoy, Osvaldo Fernández y Sergio Voskovic. La portada y viñetas estuvieron a cargo de Osvaldo Salas. En aquella oportunidad la editorial de la revista, que también se reproduce en el libro, se titulaba “La verdad sobre la Democracia Cristiana” y el texto de Salvador Allende llevaba por nombre “La encrucijada de Chile”, y fue escrito dentro del contexto de las elecciones presidenciales del 4 de septiembre de 1964, cuyos resultados darían finalmente el triunfo a Eduardo Frei Montalva.


El texto en cuestión, refleja los fundamentos de las propuestas de Salvador Allende al pueblo de Chile y contiene una crítica a la actitud democratacristiana para enfrentar con honestidad el debate de las ideas en juego. Dice en parte:

“¡Cualquier cosa para que el pueblo no llegue a conocernos!
Por otra parte, nuestros adversarios tienen que ocultar su verdadero rostro. Ni siquiera pueden mostrarse todos juntos frente al pueblo. Los que dan dinero y el apoyo publicitario, los dueños de la banca y de la bolsa, los que controlan la tierra y el aire de Chile, en una palabra, los hombres de la derecha económica, no son permitidos en los estrados y tribunas del candidato de la combinación conservadora-liberal-democratacristiana. El pueblo no debe saber quiénes sostienen la candidatura reaccionaria. ¡Qué triste papel el de estos ricos vergonzantes! ¡Qué triste papel incluso el de colectividades políticas como el Partido Liberal y Conservador, rechazados hacia las sombras, partidos que alguna vez jugaron un rol en los destinos de Chile y en cuyas filas militan tantos ciudadanos honestos de modestos recursos.
Más tarde aún es esta farsa pues se representa para que el pueblo. A éste sólo se le muestra un mascarón populista. Detrás del mascarón se oculta el imperialismo, los monopolios nacionales, la oligarquía parásita, en fin, todos los sectores que de un modo u otro están interesados en la mantención de la actual situación.
La propaganda de la combinación liberal-conservadora-democratacristiana busca dos objetivos esenciales: desfigurar lo que nosotros somos y ocultar lo que ellos son”.

Las palabras de Salvador Allende no dejan de mantener vigencia hasta nuestros días, pues la Democracia Cristiana, por más que quiera aparecer como el partido que representa los intereses populares, no lo es. Su actitud, salvo honrosas excepciones, entre las que no se contaban ni Eduardo Frei Montalva ni Patricio Aylwin, ante el golpe militar de 1973 y sus pactos con la derecha pinochetista y empresarial, a espaldas del pueblo, durante los años noventa, lo han confirmado.   

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