Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

miércoles, mayo 09, 2012

Alguien llega en la noche


ALGUIEN LLEGA EN LA NOCHE
Entra sin golpear y me dice:
Disculpa la tardanza, he muerto y no lo sabía.
Anduve en un país lejano que no reconocen los mapas
ni el idioma de nuestros antepasados.
La lluvia fertilizó mi rostro muchas veces
antes de parir mi lenguaje una razón en lo cotidiano.

Aún era un niño cuando escuché por primera vez
que amor y desengaño son dos alas con opuestos destinos,
que la semilla que brota desde la piel ansiosa de caricias
puede ser lágrima o flor.

Milité junto al arado y a la sublevación de un pueblo
que continúa esperando su plusvalía.
Así fui forjando la dinastía de mis sentimientos en tanto mis ojos
grababan cada página de los libros que me concedió la aurora.

Un día de extramuros me interné por un sendero
que creí conducía al Edén, pero sólo era el sueño del cual me hablaron
mis padres antes de morir soñando que en el mundo había esperanza.
Me estremecí entonces y lloré sobre sus sepulcros sin comprender los signos de la muerte.

Antes de llegar hasta tu habitación pernocté muchas veces en lo árido de un                  beso,
en la sensación de la soledad enseñando sus fantasmas.
Sólo la foresta y el lenguaje de las raíces lograron que mis razones
escalaran hasta la sonrisa de los valles. Allí encontré al indígena y al campesino
bebiendo del mismo manantial.
Estreché sus manos y me alimenté de la madera y la flor,
de la lluvia y del vocabulario de las montañas lúcidas e inmemoriales.