Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

miércoles, diciembre 07, 2011

Obra reunida de Stella Díaz Varín

(Editorial Cuarto Propio). Por primera vez se publica, en un solo volumen, la obra poética de Stella Díaz Varín, mítica poeta nacida en La Serena en 1926 y fallecida en Santiago en el año 2006. Durante su vida, Stella Díaz Varín publicó Razón de mi ser (1949), Sinfonía del hombre fósil (1953), Tiempo, medida imaginaria (1959), La arenera (1987) y Los dones previsibles (1992), ediciones hoy inencontrables, por lo que la publicación de esta Obra reunida resulta un valioso aporte para el conocimiento de la poesía de esta escritora.

Para referirse a Stella Díaz Varín habría que hacerlo dentro de dos contextos, que si bien están obviamente ligados, es necesario analizarlos por separado. Lo primero es la personalidad imponente, apabullante y controvertida de la poeta, y lo otro es su obra propiamente tal. En general las mitificaciones tienen lugar cuando la personalidad del poeta deja a la obra en un lugar secundario. Es decir, todos saben, por ejemplo, que tal o cuál tipo es poeta, aunque nadie ha leído sus libros, pero sí conocen muy bien sus anécdotas, siempre sabrosas. En el caso de Stella Díaz Varín sucedió algo parecido, pues su obra no circulaba y tuvieron más difusión –lamentablemente- sus anécdotas que sus poemas. Respecto de su trabajo literario, fue una poeta cercana a lo que podríamos llamar formal dentro de la poesía contemporánea, pero imprimiendo un sello propio que la identifica claramente; no buscaba el aspaviento, ni romper tradiciones ni ser vanguardia de nada, simplemente escribía: “Una sola será mi lucha/ Y mi triunfo;/ Encontrar la palabra escondida/ aquella vez de nuestro pacto secreto/ a pocos días de terminar la infancia./ Debes recordar/ dónde la guardaste/ Debiste pronunciarla siquiera una vez…/ Ya la habría encontrado/ Pero tienes razón ese era el pacto./ Mira cómo está mi casa, desarmada./ Hoja por hoja mi casa, de pies a cabeza./ Y mi huerto, forado permanente/ Y mis libros como mi huerto,/ Hojeando hasta el deshilache/ Sin dar con la palabra./ Se termina la búsqueda y el tiempo./ Vencida y condenada/ Por no hallar la palabra que escondiste”.

1 comentario:

varona dijo...

Me gusta, seria bonito incluirlo en la revista de marzo. te parece? un abrazo