Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

viernes, agosto 05, 2011

De la rebelión popular a la sublevación imaginada

Antecedentes de la historia política y militar del Partido Comunista de Chile y del FPMR 1973–1990 (LOM Ediciones), de Luis Rojas Nuñez. El volumen, de poco más de cuatrocientas cincuenta páginas, nos traslada, entre otros acontecimientos, a los años del gobierno de la Unidad Popular, encabezado por Salvador Allende, y a la caída de éste en 1973 y sus consecuencias, pero fundamentalmente nos convoca a una reflexión sobre los hechos que llevaron a una de las principales fuerzas políticas de la izquierda chilena, el Partido Comunista de Chile, a impulsar e implementar la Política de Rebelión Popular de Masas en la lucha contra la dictadura militar, que incluía el elemento armado en su puesta en práctica. Esta política no fue ajena a las contradicciones internas y externas de su desarrollo histórico ni al de sus protagonistas directos e indirectos.

Para darnos una idea del plano donde se enfoca este trabajo, tomaremos un párrafo que nos parece que sintetiza la idea central de la investigación de Luis Rojas, que explica que todos los acontecimientos políticos analizados en el libro tienen

“relación con la PRPM, y en algunos casos depende directamente de ella. Desde el que puso una vela y nunca dejó de hacerlo hasta el que lanzó un panfleto, pintó unas letras en la calle, cantó una canción de protesta o simplemente acató un paro, todos están relacionados de alguna manera con la PRPM. El crucial momento del año 1986 y la solución a la dictadura en 1989, por pujanza o debilidad, están relacionados con esa política.

En septiembre de 1980 se proclamó el lineamiento más grueso de la PRPM. En él se reconocía el derecho del pueblo a la rebelión contra la dictadura y a emplear para tales propósitos “todas las formas de combate”, incluida la “violencia aguda”. El cómo, cuándo, dónde, quién y con qué rebelarse y hasta dónde llegaba y qué significaba esa violencia aguda y todas las formas de combate, quedaría en veremos.

Los plenos de mayo de 1981 y enero de 1985 dieron cuerpo y forma más precisa a esa política, aunque los contenidos de ésta nunca se terminaron de perfilar con exactitud, cuestión que acarrearía múltiples interpretaciones y no menos contradicciones a la hora de su implementación. Este fue un rasgo que caracterizó a la PRPM: sus enunciados eran generales, sus límites imprecisos y resultado de un prolongado proceso de discusión.

Afirmar que el PC en ese minuto de 1980 asumió la lucha armada para derrotar a la dictadura evidencia desconocimiento del tema o una manipulación política propagandística con fines determinados. Existe demasiada evidencia que niega tal afirmación. De haber sido así, la historia del PC fuese distinta, y esta investigación tal vez sería de una facilidad envidiable. En el otro extremo de las críticas, decir que la PRPM era una reafirmación encubierta del tradicional rechazo del PC a las formas armadas de lucha, es faltar a verdad histórica.

Cómo se verá, la PRPM en determinados aspectos era continuidad de la tradición política del PC; en otros, incorporación de nuevos contenidos en los que se incluía principalmente la cuestión militar. Incorporó, o al menos lo intentó, una visión de conjunto del tema militar, que sobrepasó a la sola definición acerca del empleo de las formas armadas de lucha. Y este fue otro rasgo de la PRPM, era continuidad y cambio. Vista con optimismo, fue la conjunción de lo nuevo con lo viejo. Vista con ojos críticos, fue un cambio a medias.

Intentar conocer esta política significa enfrentarse a un tema complejo y polémico hasta el día de hoy…, y que lo será en el futuro. Es complicado porque tiene múltiples autores y se disputan la primicia, porque se incubó desde el mismo 1973 para recién arribar al 80 con un enunciado general y seguir conformándose hasta el mismo momento que salió el dictador; porque era y no era un cambio en la línea tradicional, porque era tan estratégica como coyuntural, porque abordó y nunca definió claramente el tema militar, permitiendo las más opuestas interpretaciones”.

El libro comienza analizando el proceso de protestas de los años 1985 y 1986, este último llamado el año decisivo por el PC, donde se supone que se daría el mayor flujo de fuerzas manifestándose contra la dictadura y el escenario propicio que permitiría la caída de Pinochet. Esto no sucedió y marcó el fracaso de la política popular, fortaleciéndose en el país la política de los acuerdos, que sería finalmente la que triunfaría y desembocaría en los veinte años de gobiernos de la Concertación. La investigación de Rojas también da a conocer el modo de funcionamiento de la orgánica interna del PC y su trabajo político, teórico y práctico, con el acento puesto durante la lucha clandestina contra las fuerzas pinochetistas. En libro se incluyen muchos testimonios de los protagonistas de los hechos más relevantes, así como citas a documentos de plenos, memorias de dirigentes y otros escritos. Un capítulo que resulta relevante es el dedicado al “Internacionalismo combativo del PC”. Los otros corresponden a: “Los años urgentes”, “El PC. Desde el Frente Antifascista a la Rebelión Popular” y “El desenlace”, todos divididos en una serie de sub-capítulos que dan cuenta detallada de una parte –fundamental- de nuestra historia reciente a través de uno de sus protagonistas principales.

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