Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

viernes, junio 24, 2011

Epopeyas de las comidas y las bebidas de Chile

Una nueva edición del poema de Pablo de Rokha, Epopeya de las comidas y las bebidas de Chile, nos entrega la Editorial Fondo de Cultura Económica. Originalmente el poema integró el libro “Arenga sobre el arte” (1949), donde se incluye una sección llamada “3 poemas de Pablo de Rokha”: Lenguaje del continente, El llanto de los llantos y Carta magna de Chile. Es en una parte de este último texto, donde aparece el poema bajo el título de “Teogonía y cosmogonía del libro de cocina (ensueño del Infierno)”. Posteriormente, en 1965, fue publicado de manera independiente, con el actual título, en una edición que estaba acompañada por un disco de vinilo, donde De Rokha leía fragmentos del poema.

La novedad de esta edición, es que incluye un recetario de cocina del chef Juan Pablo Mellado, donde se dan las recetas para cocinar algunas de las exquisiteces descritas por Pablo de Rokha en su versos. Además de su valor poético -y culinario-, Epopeya de las comidas y las bebidas de Chile, es un texto donde la chilenidad, la idiosincrasia de los habitantes de cada región del país, y su geografía, se manifiestan desde una óptica social evidente. Todo tipo de personajes recorren el poema, sobre todo populares: “Cuando el jamón está maduro en sal, a la soledad fluvial de Valdivia, y/ está dorado y precioso como un potro percherón o una hermosa/ teta de monja que parece novia,/ comienza el poema de la saturación espiritual del humo y así como/ la olorosa aceituna de Aconcagua, con la cual sólo es posible/ saborear los patos borrachos con apio y bien cebados y regados/ con cien botellas, la olorosa aceituna de Aconcagua se macera en/ salmuera de las salinas de Iloca..” (…) “sirvámoslo con buen puré de papas, en mangas de camisa, por/ Renca o Lampa, acompañados de señoras condescendientes y/ vino mucho tinto, pero más de bastante mucho,/ cuando ojala se celebre el onomástico del carnicero o el santo del/ paco de la comuna/ y la niña de la casa os convida a que recitéis, como un cualquier/ maricón del “Pen Club”, por ejemplo,/ pues entonces…, cantad, cantad la canción nacional, proclamándoos/ por vosotros el Conquistador de la América del Sur”.

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