Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

domingo, mayo 08, 2011

La desaparición de Bin Laden

El atentado a las Torres Gemelas, ocurrido en el año 2001 en la ciudad de Nueva York, no fue un problema del mundo, sino que fue un problema exclusivo de los Estados Unidos. Que el gobierno de George W. Bush lo haya transformado en un problema mundial, es otro asunto. El atentado contra las torres fue –objetivamente- una respuesta violenta a las políticas terroristas que Estados Unidos ha utilizado contra muchos países, de manera reiterada, con el fin de extender su imperio económico.


Apenas iniciado el mes de mayo del 2011, Barak Obama, presidente de los Estados Unidos, que ha continuado con la política terrorista de los gobiernos yankis, implementada a través de su historia, como un elemento permanente, ha anunciado al mundo la muerte de Osama bin Laden, líder de Al Qaeda e “ideólogo” del atentado a las Torres Gemelas. Lo ha anunciado con desparpajo y arrogancia; advirtiendo, además, a todo el planeta, que los Estados Unidos son capaces de cualquier “hazaña”. También informó que el cadáver de Bin Laden fue arrojado al mar, tal cual Pinochet arrojó al Océano Pacífico a docenas de chilenos, luego de torturarlos del mismo modo que los militares estadounidenses torturaron –y torturan- en Guantánamo, a los prisioneros musulmanes.


Barak Obama y su gobierno se jactan, al igual que lo hizo Pinochet, de torturar y desaparecer personas en el mar en nombre de una democracia y libertad que sólo son la democracia y libertad de ellos mismos. A Osama bin Laden se lo usó como justificación para invadir Afganistán y luego Irak, y hoy se pretende hacer lo mismo con Libia. Irán y Venezuela también están en la mira desde hace años. Con Cuba lo han intentado todo, pero han fracasado en sus acciones terroristas contra la isla.


El asesinato de Osama bin Laden no resuelve nada de lo que Estados Unidos supuestamente pretende resolver, por el contrario, sólo traerá más violencia, la violencia que Estados Unidos busca, como justificación, para seguir invadiendo países y así poder satisfacer sus siniestras ambiciones políticas, sociales y económicas. Los Estados Unidos fueron, en un momento, amigos de Bin Laden, tal como un día lo fueron de Pinochet. Barak Obama dice que es amigo de la paz, y por eso le dieron el Premio Nobel. Pues bien, así se encuentra hoy el mundo, donde las voces que disienten del imperio corren el peligro de que Barak Obama, el nuevo emperador, las mande a asesinar y luego las arroje al mar, sin asco.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Libia. Tratado sobre el conflicto bélico en:

http://aims.selfip.org/~alKvc74FbC8z2llzuHa9/default_libia.htm