Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

viernes, diciembre 10, 2010

Sobre Hegel

(LOM Ediciones). El profesor Carlos Pérez Soto, nos entrega un libro bastante valioso desde la perspectiva de acercarnos al pensamiento de G.W.F. Hegel, uno de los filósofos más influyentes de occidente. Acusado de oscuro y mal leído –producto de reediciones confusas de su obra- es autor de la Fenomenología del espíritu, un libro que provoca asombro y desmotivación al leer sus páginas, esto último debido a la manera, quizá un tanto arcana, por decirlo de alguna manera, en que está escrito, para la comprensión de un lector distraído o poco avezado en temas de la filosofía. Por otro lado, están los estudios poco rigurosos de la obra de Hegel, que lo han hecho alejarse más aún de los lectores masivos. O tal vez definitivamente es un autor para lectores eruditos. Existe una especie de rechazo hacia Hegel, se le cita pero no se le lee, se le acusa de confuso pero no se explica claramente cuál sería esa confusión. Dice Pérez: “creo que en el repudio hacia Hegel se acumulan de manera sucesiva y contradictoria al menos tres circunstancias: el triunfo avasallador de la razón científica analítica, a través de las muchas revoluciones industriales y tecnológicas; la persistente derrota de los críticos de la modernidad que, arrasados por la lógica científica, no han encontrado otro refugio para su impotencia histórica que las éticas idealistas, de tipo kantiano; la progresiva descomposición cultural de la razón científica, que ha devenido autoritaria y militarista, que se ha convertido en discurso obligado del poder, y las reacciones político-culturales a esa decadencia, que han refugiado su impotencia en la exaltación del irracionalismo”. En cuanto a la Fenomenología del espíritu, Carlos Pérez entrega definiciones bastante claras como ayuda para su lectura, comprensión y objetivo, explica por ejemplo: “En buenas cuentas, lo que Hegel quiere demostrar en la Fenomenología del espíritu es que con la Revolución Francesa (incluyendo su libertad absoluta y su terror), y con la moralidad alemana (incluyendo sus “almas bellas”), se ha abierto la época en que este Saber Absoluto, la historia humana que es en ella misma toda la realidad, ha empezado a ser efectivamente posible. Y nada es plenamente verdad hasta que no ocurre de manera efectiva”.

En el volumen también se dan elementos para un enfoque del pensamiento de Kant y se acompaña la edición con una interesante bibliografía comentada. El estilo de Pérez es asertivo, irónico en ocasiones, audaz incluso. Pero ameno y claro, y nos parece que logra su objetivo de despertar el interés por leer a Hegel. Decidor resulta su prólogo a posteriori, incluido al final del libro, dice en parte: “Lo que me importa más bien es presentar un Hegel accesible y verosímil para una operación independiente de la que hago en este texto, y completamente de otro alcance: poder leer hegelianamente a Marx y, a la vez, poder leer marxistamente a Hegel” (…) “Sostengo que el rendimiento que se puede obtener de esa doble lectura excede ampliamente su propósito directo, que es poder pensar la política desde más allá del imaginario en que la encierran tanto la Ilustración como el Romanticismo. El asunto para mí no es solo el agotamiento del marxismo-leninismo, ya largamente superado en la teoría y en la historia real, por mucho que la ex izquierda siga machacándolo como excusa para su derechización. El asunto más general es la lógica de las Ciencias Sociales, y del modo en que aborda la discusión de la historia real. Y, más allá, las múltiples impotencias de la operación del pensamiento científico, trabado en la dicotomía y en la abstracción” (…) “Es el panorama pobretón, escolástico, lleno de rivalidades meramente institucionales, de usos puramente formales, de reduccionismos e ingenuidades que rayan en lo absurdo, el que me abruma. Es el panorama de los burócratas Merton, los siúticos Lévi-Strauss, los vanidosos Lacan, los muchos Parson, las omnipresentes Melanie Klein, de las Margaret Mead repetidas ad nauseam por el academicismo universitario, multiplicados como recurso apenas disimulado contra el desempleo estructural, el que me ahoga”.

1 comentario:

gonzalo dijo...

muy buen dato. abrazos.