Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

lunes, noviembre 01, 2010

Manuel Rodríguez, mártir de la democracia

Manuel Rodríguez, mártir de la democracia (Distribuye Editorial Catalonia). 182 páginas. Estudio realizado por el abogado y fiscal del Ministerio Público, Juan Pablo Buono-Core, que lleva un breve pero interesante prólogo de Carlos Wise Pozo. La gracia de este libro, que se suma a la cada vez más abundante bibliografía acerca del prócer, es que la investigación del autor obedece a los parámetros de una pesquisa policial (el autor es profesor de la Policía de Investigaciones de Chile), que indaga en documentos, testimonios y cartas de los involucrados, para entregar fundamentadas conclusiones sobre la actividad política y guerrillera de Rodríguez, pero sobre todo, sobre las intrigas que motivaron su asesinato, identificando fehacientemente a los culpables. En su argumentación, por ejemplo, el fiscal concluye que el autor material del crimen no fue el teniente Antonio Navarro, como la totalidad de los historiadores afirma, sino que quién disparó por la espalda a Rodríguez fue el coronel Rudesindo Alvarado, utilizando un arcabuz. Luego, al intentar el guerrillero levantarse, lo golpeó con su sable y los soldados Parra, Gómez y Agüero lo atravesaron con sus bayonetas. Existen testigos de esto, como es el caso del sargento Agustín Crespo, testigo presencial de los hechos. Sus declaraciones están incluidas en el proceso que se le siguió a Navarro en 1823. Buono-Core recurre además a una investigación del Dr. José Belleti Barrera, patólogo criminalista, que no sólo analizó, como explica Wise, “las heridas que se describen en el proceso, sino que también determinó el mecanismo y la forma en que se cometieron, especialmente las correspondientes a balística y al efecto cinegético del disparo del arma de fuego que se utilizó en la época”. También está el informe anatómico antropológico del Dr. E. Allende Ríos, solicitado en 1894 por el Comité Patriótico que buscaba la identificación de los restos de Rodríguez para su posterior traslado al Cementerio General. El libro incluye una secuencia de dibujos que grafican cómo se ejecutó le crimen, un modelo del arcabuz utilizado y dibujos anatómicos.

En el aspecto político, Buono-Core se apoya en la correspondencia entre O’Higgins y San Martín, y las conclusiones son drásticas, y a nuestro entender irrefutables. Los dos generales, junto a la Logia Lautarina, son quienes ordenan el asesinato de Manuel Rodríguez. Las razones obviamente son políticas y obedecen a las diferencias entre los próceres. De muchas maneras, O’Higgins y San Martín representaban un estilo de gobierno con profundas tendencias dictatoriales y monárquicas. En cambio, Rodríguez abogaba por una república democrática y participativa, donde el pueblo fuese el protagonista principal. Por otro lado, el húsar mantenía una amistad y afinidades políticas con José Miguel Carrera y sus hermanos, enemigos irreconciliables de O’Higgins y San Martín. Respecto a los méritos de Rodríguez como político y militar, menoscabados por muchos historiadores, en este libro son reivindicados con precisión. También se reivindica su participación en la batalla de Maipú y su capacidad de líder unitario y popular, desbaratando las acusaciones de ser un disociador que historiadores reaccionaros le han atribuido. Manuel Rodríguez, mártir de la democracia, es un aporte significativo para esclarecer muchas dudas acerca de la vida del mítico guerrillero. 

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