Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

sábado, agosto 07, 2010

Apuntes sobre el Premio Nacional de Literatura

Nuevamente, como cada dos años, la entrega del Premio Nacional de Literatura genera polémica. Esta vez con un ingrediente adicional, es el año del Bicentenario y la escritora Isabel Allende ha aceptado ser postulada como candidata, pues considera su postulación como una lucha necesaria para romper con la discriminación a la cual han sido sometidas las mujeres escritoras desde la creación del premio en 1942. De hecho sólo tres de ellas lo han ganado: Gabriela Mistral (1951), Marta Brunet (1961) y Marcela Paz (1982). En todo caso, me parece que esta situación no se debe esencialmente a un problema de género, como muchos quieren hacer creer, aún reconociendo que Chile es un país machista y discriminador.

Al llegar agosto, fecha de entrega del premio, la polémica arde en determinados sectores de la comunidad literaria –al resto de Chile no le interesa, y es mejor que así sea-, y los defensores de tal o cuál escritor entregan sus argumentos con fervor, casi siempre lanzando descalificaciones, abiertas o veladas, contra los contrincantes de su candidato. La realidad es que la disputa toma ribetes ridículos, menores como asunto literario. Se presta para enaltecer egos, sobredimensionar a unos escritores por sobre otros y hacer creer al público en general que un premio literario puede hacer mejor escritor a quien lo recibe. Huevadas, no más que eso. Los premios literarios son azarosos y no dependen exclusivamente de cuestiones literarias. Influyen la composición del jurado, la situación política, el lobby, incluso la ignorancia juega su papel. El buen escritor lo será siempre, con o sin premio. Lo que hace un premio de este tipo, que significa además del diploma obtener bastante dinero, es mejorar la situación económica del escritor que lo recibe, que es casi siempre precaria o muy precaria.      

En esta ocasión, debido a la alternancia con los poetas, cada dos años, para poder recibirlo, el premio corresponde a un narrador. Alternancia que resulta ser una idiotez, por decirlo de alguna manera. Pero no debe extrañarnos, pues el Premio Nacional de Literatura está lleno de idioteces, comenzando por la composición del jurado, cuya mayoría no son entendidos en literatura. Razón por la cual la Sociedad de Escritores de Chile (SECh) reclama que le restituyan los dos integrantes que originalmente tuvo dentro del jurado. El problema es que, si bien esto es de sentido común, y legítimo podríamos decir, el actual directorio de SECh carece de las capacidades intelectuales para nominar jurados idóneos, como lo ha demostrado, por ejemplo, cuando los dos consejeros que la representan ante el Consejo Nacional del Libro y la Lectura proponen evaluadores para ser jurados en los concursos anuales. Sólo falta que nominen a Tribilín. Otra idiotez es que los escritores deber ser presentados por alguna persona natural o jurídica, o presentarse ellos mismos, llenando un formulario y agregando su currículum, cajas de libros, críticas académicas y de prensa, etcétera. Papeleo que obviamente los jurados no leen.

El premio nacional lo deberían resolver personas entendidas en literatura y sin que exista la obligación de presentaciones burocráticas. Además, en dicho jurado, deberían estar representadas las más variadas visiones estéticas. No sólo las académicas o las que se creen dueñas del canon literario. Entre los académicos y poetas (especialmente), está lleno de zopencos que se creen dueños del canon literario.    

Por otro lado, está el desvelo de algunos escritores por obtener el galardón, como si en ello se les fuera la vida. Lo mismo pasa con otros premios, como el de la Fundación Pablo Neruda, el Municipal o el Iberoamericano. Con tal de obtener un premio, gran parte de los escritores pierden todo pudor. Digo gran parte porque existe un grupo de escritores de oficio y sinceros, cuyo premio es escribir bien. En fin, los candidatos ya están, a esperar entonces la resolución del insigne jurado.

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