Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

viernes, abril 02, 2010

Barragán de Pavel Oyarzún

Barragán (LOM Ediciones). 397 páginas. Tercera novela del escritor magallánico Pavel Oyarzún, que se suma a El Paso del Diablo (2004) y San Román de la Llanura (2006), publicadas bajo el mismo sello editorial. Con este volumen completa una trilogía enfocada en conflictos sociales cuyo escenario es la Patagonia, enseñándonos un mundo de clima inclemente y vientos irresistibles, donde sus habitantes viven diariamente entre el abuso y el asesinato.

Si en las dos primeras novelas Pavel Oyarzún nos ilustra sobre las luchas de los anarquistas y el poderío de los amos y señores de las llanuras y estancias, en Barragán nos recrea la situación de los pueblos originarios de la zona más austral de Sudamérica, acosados por su depredador: el hombre blanco que llega para matar, situando a la muerte como un requisito esencial de la apropiación y el desalojo. El tema no es ajeno a Oyarzún, ya que en sus primeros libros de poesía La cacería (1989) y La jauría desquiciada (1993), denuncia el exterminio de los pueblos originarios de la Patagonia.  

Felipe Barragán, protagonista de la novela, es un mestizo tehuelche, nacido en el Fuerte Bulnes -hijo de indígena y padre blanco- que cruza desde La Colonia, en el continente (obviamente Punta Arenas), hasta Tierra del Fuego, para encabezar una especie de “guerra de guerrillas” contra los estancieros que exterminaban a los habitantes originales de la isla. El poder de los estancieros está representado en personajes como Moritz Braun, José Menéndez y Rudolph Stubenrauch, un anciano que mantiene en su casa a Covadonga (con quien Barragán se ve de manera clandestina) bajo el pretexto de darle una buena vida lejos de su gente, el pueblo Ona, siendo claramente otras sus intenciones verdaderas. Por otro lado, nos encontramos con el cura José Fagnano, empeñado en levantar una misión salesiana en Tierra del Fuego para dar protección a los onas -que deambulan por sus tierras entre el hambre y la desesperación- y cuyos esfuerzos se ven enfrentados a la actitud arrogante de los estancieros. Es hasta esta misión donde llega Felipe Barragán, con el pretexto de trabajar en su construcción, secundado por Antonio Kurel, para así comenzar a reunir a los indígenas en contra de los invasores. Primero atacando su ganado y luego a sus hombres, que actúan bajo el mando de Alexander MacLennan. Interesante resulta la inclusión del personaje llamado Gustave Torez, una especie de mentor ideológico de Barragán, que tras participar en la Comuna de París en 1871, había recalado en tierras magallánicas. A Torez se suma Rilán, que asume de correo entre el protagonista y Covadonga, la que reúne información desde La Colonia.                

Las acciones se sitúan a fines del siglo XIX y se desarrollan en un ambiente marcado por la desconfianza, la persecución y ambición de los estancieros contra la esperanza de los indígenas por triunfar en una batalla que se ve perdida desde un principio. La novela, como las anteriores de Pavel Oyarzún, está escrita con destreza y escenas bien definidas. Los diálogos son ágiles y los personajes creíbles. El autor, sin duda, es un exponente de excelencia de la novela social contemporánea en Chile. Oyarzún no siente vergüenza de exponer posiciones políticas y de clase, así como de rescatar la verdadera historia de nuestro país. Contraponiéndola a la que se ha erigido oficial gracias a las distorsiones de la práctica y ocultamiento de las contradicciones en las relaciones sociales. Barragán, además de denunciar hechos aborrecibles, es un aporte literario de calidad. Pavel Oyarzún se entronca en la mejor tradición de nuestra narrativa.  

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