Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

domingo, agosto 23, 2009

"Destilado de mariposa" de Yeko Aguilera

Destilado de mariposa, título del poemario que nos convoca, si bien podría sugerirnos un enjambre de colores que se llueven entre los versos de Yeko Aguilera, a modo de testimonio de un avezado pugilista de la vida, también podría relacionarse con la diversidad de las ensoñaciones –o ilusiones- de la espiritualidad irreverente de un joven “desencantado, pero ilusionado” de las posibilidades y vericuetos de una cotidianidad que parece romper cada día con los valores establecidos por un poder omnímodo. La poesía de Aguilera apunta a romper lo establecido con las armas del poema, donde resaltan, por lo menos en este volumen, la desacralización y el buen humor.

La temática es diversa, como la vida, no existe (al parecer) planificación académica en el orden del libro, que por lo demás sería fome y latero. En los textos, sobresale siempre la ironía. A mi entender, como un elemento tragicómico más que como un elemento hiriente, en el sentido del sarcasmo venenoso. En muchos poemas, Aguilera logra fundir el lenguaje coloquial con la expresión lírica, logrando un buen equilibrio entre los componentes. Un ejemplo, me parece ser el poema Entrar: “entro a la lluvia como el futbolista entra a la cancha/ recién hechito/ perfumado y musculoso/ como pedro por su casa entro a la lluvia/ y a medio huracán por cada ojo/ a veces/ entro al pan”. Otra característica es exaltar, de distintas maneras, lo grotesco, los humores, las oscuridades humanas. Los estados de ánimo son bastante variables, con matices casi bipolares. Tan pronto como el poeta blasfema, así de rápido consigue estados de ternura. Otros textos guardan ciertas palabras, ciertos signos, con los que Aguilera literalmente juega. Otras veces se acerca al humor negro, y también utiliza el garabato, que independiente de las sonrisas que pueda sacar, le resulta espontáneo, sincero, no como un mero recurso de moda literaria. Muchos textos, aparentemente sumo escatológicos, quizá hasta simplemente simpáticos, poseen analogías profundas: “Intenta tomar un puñado de agua hirviendo/ con tus manitos/ llévatelo a la boca/ digiérelo y cágalo,/ mete la lengua al inodoro y/ lámelo...” (...) “métete un dedo en la garganta/ y vomítalo/ ponlo a hervir de nuevo/ intenta abrir los ojos dentro de la olla/ Algo más o menos así son mis lágrimas”. Los finales de los poemas son los que marcan cada vez el objetivo que se persigue, la intención de asombro. Por otro lado, me parece que hay dos poemas que definen de manera global el humor característico de Yeko Aguilera: “Pornstar” y “Ah”. También está su relación con la poesía: “la poesía/ es el hobby/ que le da/ sentido/ a mi vida”. Yo diría un hobby serio, porque dentro de su humor Aguilera es profundo, un ser socialmente comprometido, que intenta transmitir las voces cotidianas de la manera  más real posible. Y lo hace bien. 

En el plano de la utilización del lenguaje, el poeta lo traslada a la jerga juvenil o informal, hace alusiones al Chile actual, guiña el ojo al amor y al desamor. Se comporta decente e indecentemente. Lo coloquial le resulta franco, sin alardes, es más que un recurso poético, es la constatación de una manera de vida y sobre todo de comunicación: “¡shiaaa! ¿y por qué esta luz no es pa nosotros?/ y andamos a patás/ con la sopa de espárragos/ el youporn/ y todas esas cochinás”. Aguilera parece disfrutar a concho las “liviandades” del lenguaje, las alternativas populares de éste. Entre sus versos destilan palabras que son reflejo de la “incultura”, o distorsión gramatical, como, por ejemplo picá, lluta, arría, laarte, volá, las que curiosamente se mezclan con expresiones casi en desuso como hacer pipí, y algunos términos quizá demasiado formales, pero no por ello ajenos a esta propuesta poética. Un poema central en la temática, es “Tengo un suicidio”, texto que concentra de alguna manera, desde mi punto de vista, el discurso de Aguilera en sus aristas más extensas, tal vez una especie de resumen de sus planteamientos, tanto los que se pueden percibir en una primera lectura, como los que requieren ser leídos más de una vez entre líneas.

En resumen, Destilado de mariposa, es un libro que expone variantes populares, utilizadas principalmente por adolescentes (en su modo de expresión), entregando hechos de vida, en su desarrollo juvenil, ante una sociedad visiblemente conservadora. Quizá pudiera entenderse como una especie de grito de alerta, y a la vez un compendio que pareciera tener sus raíces en el dicho popular “al mal tiempo buena cara”. Podemos ser infelices en la vida, pero no por eso dejar de sonreír ¿Será ese el mensaje final? Esto, cada lector deberá descifrarlo por sí mismo.

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