Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

domingo, mayo 24, 2009

La señorita Lara, de Carlos Droguett

La señorita Lara (LOM Ediciones). Breve novela de Carlos Droguett terminada, según el mismo lo expresa en la página final, el 16 de diciembre de 1979. Carlos Droguett murió en el exilio en el año 1996 sin querer volver a su país en repudio a la actitud hipócrita y oportunista de muchos chilenos, con influencias y poder, que apoyaron el golpe militar de 1973 y luego pactaron una transición cívico-militar a espalda del pueblo. Droguett publicó algunos libros considerados fundamentales en la literatura nacional y latinoamericana (aunque muchos lectores no estén enterados, escritores incluidos). En 1970 obtuvo el Premio Nacional de Literatura. Entre sus obras principales se cuentan: Los asesinatos del Seguro Obrero, 1940; 60 muertos en la escalera, 1953; Eloy, 1960; 100 gotas de sangre y 200 de sudor, 1961; Patas de perro, 1965; Matar a los viejos, 2001.

Respecto a la La señorita Lara, se trata de una novela breve de gran factura, donde el autor desarrolla intensamente su estilo narrativo con un despliegue notable en el uso del lenguaje. Una novela que nos introduce en el mundo más íntimo de los personajes, transmitido a través de sus reflexiones en la soledad. Reflexiones que solamente se transforman en diálogo en contadas ocasiones, pero siempre ocultando parte de ese “lado oscuro” que todo ser humano posee. Aquel soliloquio permanente e íntimo que cada hombre o mujer guarda para sí, Droguett lo explota de gran forma en la novela. El narrador/protagonista nos describe su relación de amor y desamor con la señorita Lara en una dimensión, a veces sórdida, de las relaciones informales cargadas de signos y claves sicológicas que van descubriendo mutuamente la intimidad de sus mundos. Un rasgo común es que los dos son jóvenes estudiantes con aspiraciones confusas. En la trama también interviene el señor Padilla, un profesor de filosofía que ejerce una extraña influencia en ellos, sobre todo en la protagonista, que posee una sensibilidad síquica erótico-suicida llena de lamentaciones. A ellos se agrega Albónico, un profesor borracho y amante de la joven, que divaga entre los efluvios alcohólicos y los caprichos de la señorita Lara.

He aquí un pasaje de esta notable novela, que nos revela, en parte, la psicología de uno de sus personajes luego de una fornicación ansiosa y esperada quizá por cuánto tiempo: “... yo diría que primero la mujer, después el amo, el marido es algo secundario son unos flecos que salieron a las cegatonas lesas, después el adulterio, si tú quieres el dormitorio después el vino y finalmente el suicidio, el suicidio es la muerte natural, no te parece Albónico, yo creo que es la única enfermedad decente en este mundo que se está cayendo a pedazos ensangrentados, me besas Albónico, me besas Carlos, ya ven, ustedes, si me quieren bien, si me quieren bien se estarán repartiendo en el maravilloso mantel de las ilusiones perdidas el pan transitorio de mi total, enteramente, desnudo; yo no, yo soy casta, yo estoy siempre, siempre estaré cubierta, tapada, prohibida por mis gestos inconclusos, por mis incertidumbres, mis vagas dudas que me vienen a buscar y después de acorralarme y hostilizarme, me están empujando los párpados bajados y yo durmiendo adentro para despertarme e insultarme...”. Esta obra nos muestra el talento de Carlos Droguett en plenitud. Una obra de síntesis y excelencia, sin duda. 

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