Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

domingo, abril 19, 2009

"La ojiva" de Eduardo Barahona

La ojiva (Mantra Editorial). Eduardo Barahona, nos entrega su segundo libro. Un texto de largo aliento, casi trescientas cincuenta páginas, que pueden leerse como varios poemas o un solo texto. Posee esa peculiaridad, por lo menos en mi opinión. La propuesta es arriesgada en su estructura, pues una narración poetizada demasiado larga, debe encontrar los derroteros justos para poder mantenerse en el tiempo. De lo contrario suele caer en repeticiones de ideas y cierta confusión en la trama. Extender por extender no tiene sentido. Pero no es el caso de La ojiva, aquí encontramos una propuesta que logra mantener el ritmo y las ideas fluyen, aunque por momentos parecieran dispersarse dentro de un mundo onírico, al cual el autor acude constantemente. Los personajes centrales son Erasmo, Uttel, Conte, Luci Salgado, Ira, un curioso ser. Éstos se van relacionando de manera vertiginosa, traumática, hermafrodita, llenos de dudas, deambulan por extrañas metamorfosis, que parecen arrollarse dentro de una ojiva que se acerca a una especie de Apocalipsis no bien definida. Un elemento central, que destaca por su presencia intensa a lo largo de la obra, es el sexo sin género tradicional, u homosexual si se quiere. Descrito por momentos, casi con brutalidad para una sociedad latamente conservadora e hipócrita. Por otro lado, el texto no es ajeno al mundo social desde el punto de vista de una generación aparentemente desmovilizada políticamente, y a la que pertenece el autor. Un autor que divaga y enfrenta con crudeza la propia crudeza de la marginación, de la pobreza, de los traumas y todo lo que se le aparece en su voraginoso camino. Eduardo Barahona no escatima recursos para construir esta ojiva –que merece varias lecturas- y hacerla estallar en el extenso texto que ha creado: “el recorrido va complicándose/ me voy perdiendo plácidamente en los rincones de mi cabeza/ y esta tierra va quejándose al removerla/ y nos sujetamos con el cordón umbilical enraizado del ombligo/ y tiramos y tiramos/ y estamos por poco de caer en el semblante distendido/ de nuestra apatía...”

1 comentario:

Maraly dijo...

Nos presentas los libros con tanto acierto que no podemos dejar de sentir deseos de leerlos.
Siguiéndote, aprendí a descubrir verdaderas joyas literarias chilenas.
Mi beneplácito, desde Argentina