Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

viernes, junio 06, 2008

SAMIR NAZAL,
maestro de poetas

Revisando la prensa de hoy –tardíamente- me entero de la muerte de Samir Nazal, escritor y profesor, que dedicó toda su vida a la enseñanza de la literatura, en especial de la poesía. Samir, era de esos amigos que se vuelven entrañables desde el mismo momento en que uno los conoce. Fue un escritor que nunca se esforzó por publicar sus propios trabajos, prefirió dedicar sus esfuerzos a la enseñanza. Lo conocí en la Feria del Libro Usado de la Universidad Mayor, recuerdo que me lo presentó el poeta Juvenal Ayala. Lo visité muchas veces en su departamento, ubicado en calle Toesca 2141 esquina Club Hípico. Era un conversador infatigable y un fumador empedernido. Se lo podía pasar horas hablando de literatura, tema que dominaba como muy pocos lo hacen hoy en día. Sus conocimientos los entregó durante los últimos treinta años a los jóvenes que asistían a los talleres que dictaba en la Universidad Católica y en su departamento. Muchos poetas y periodistas le deben parte importante de su formación. Entre sus amigos y compañeros de generación se contaban Armando Uribe, David Rosenmann-Taub y Alberto Rubio.
El escritor León Pascal, uno de sus más fieles discípulos, lo definió muy bien: Samir es "un patentado pato bueno made in Chile. Sus credenciales son el canasto de sonrisas; el baúl de afectos; los contenedores de abrazos; el apoyo del silencio y de las palabras; el calor humano que irradian sus poros proletarios y callejeros. Trabaja, tiempo completo en todas las áreas de las relaciones humanas: como asesor sentimental de los guachos y guachas; como manager del pololeo adolescente, como sicólogo de la gente depresiva y bipolar; como brujo del dolor ciudadano, como gurú de las letras de los escribanos amateur; como capitán general de hueveo; como almirante vitalicio de la cultura underground".
Cuenta la crónica periodística, que Samir fue encontrado muerto sobre su cama "en la soledad y rodeado de libros", tenía setenta y ocho años. Fue velado en una iglesia del barrio Yungay.
Hace algunos años lo entrevisté para la revista Punto Final, los invito a leerla, como un pequeño homenaje a un hombre que fue feliz enseñando a los demás. LEER ENTREVISTA: http://lavquen.tripod.com/entrevistaasamirnazal.htm

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