Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

viernes, mayo 23, 2008


OBRAS SELECTAS de Pedro Lastra

Editorial Andrés Bello, acaba de publicar el libro Obras Selectas, del poeta y académico Pedro Lastra. El volumen reúne, además de sus textos poéticos, varios de sus ensayos sobre literatura hispanoamericana. Por ejemplo: "Horacio Quiroga revisitado", "Juan José Arreola y su vocación por la oralidad" y "El pan y las palabras: poesía de Eugenio Montejo", escritos sin duda de gran utilidad para ir conociendo a estos autores.

Pedro Lastra, ha tenido una extensa carrera como académico, dentro y fuera de Chile. Entre 1972 y 1994 fue profesor de literatura hispanoamericana en la Universidad del Estado de Nueva York en Stony Brook, donde en 1995 fue designado Profesor Emérito. También es miembro correspondiente de la Academia Chilena de la Lengua y profesor honorario de las Universidades San Marcos (Perú) y de San Andrés (Bolivia). Desde 1978 fue uno de los editores de la sección de poesía hispanoamericana del Handbook of Latin American Studies que publica la Biblioteca del Congreso, de Washington. Vasto conocedor de nuestra literatura ha publicado, entre otros, los libros: "Y éramos inmortales" (1974); "Noticias del extranjero" (Lom Ediciones, 1998); "Conversaciones con Enrique Lihn" (1980); "Leído y anotado" (2000) y "Palabras de amor" (2002), ambos por Lom Ediciones. Es también uno de los pocos escritores chilenos traducidos al griego, en una hermosa edición bilingüe del libro "Canción del pasajero" (2001).


Como poeta, Pedro Lastra –entre las nuevas generaciones- quizá sea menos conocido que como académico. Esto por un problema de difusión de su obra, y también por ignorancia y falta de lectura de los nuevos vates. Obras Selectas, hace justicia con el autor y nos entrega buena parte de sus poemas. Algunos de ellos dignos de cualquier antología universal, como el titulado: Ya hablaremos de nuestra juventud: "Ya hablaremos de nuestra juventud,/ ya hablaremos después, muertos o vivos/ con tanto tiempo encima,/ con años fantasmales que no fueron los nuestros/ y días que vinieron del mar y regresaron/ a su profunda permanencia./ Ya hablaremos de nuestra juventud/ casi olvidándola,/ confundiendo las noches y sus nombres,/ lo que nos fue quitado, la presencia/ de una turbia batalla con los sueños./ Hablaremos sentados en los parques/ como veinte años antes, como treinta años antes,/ indignados del mundo,/ sin recordar palabra, quiénes fuimos,/ dónde creció el amor,/ en qué vagas ciudades habitamos".

La obra de Lastra, se presenta sin rebuscamientos lingüísticos en la construcción de los textos, sino que se basa en la sencillez del lenguaje, lo que no significa de ningún modo "descuido" o "falta de rigor", por el contrario. Con un lenguaje sencillo y al alcance de todo lector, el poeta logra imágenes notables. Lastra es un poeta sin artilugios a la moda, pero de una sensibilidad genuina. Óscar Hahn, ha dicho de su obra: "su música es otra; está más allá de lo sensorial y es anterior a las palabras, aunque se manifiesta a través de ellas".

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