Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

lunes, marzo 31, 2008

PLAZASPARQUESPUENTES
de Horacio Eloy

Plazaparquespuentes (MAGO Editores), es el nuevo poemario de Horacio Eloy. Un libro donde el protagonista es la ciudad, sus plazas, parques, puentes y algunos antiguos cines de barrio, hoy ausentes o en ruinas. La ciudad de Santiago de los últimos treinta años y su gente, es mostrada a través de estos poemas-paisajes con una carga de nostalgia y rabia por la "destrucción" a que son sometidos, por ejemplo, parques y plazas al ser convertidos en explanadas con pocos árboles y mucho de una modernidad arquitectónica mal entendida, sin memoria ni democracia. El poeta se sumerge en las calles antiguas y recuerda también los barrios promiscuos y la época de los ochenta, cuando la dictadura asolaba nuestro país. Nos dice en el poema Puente Bulnes: "En este puente sin memoria/ solitario el poema atraviesa el río,/ palabras abandonadas/ que emergen y se sumergen./ Joan Alsina, sacerdote español,/ mira los ojos de su asesino uniformado./ El poema se desangra./ Los automóviles indiferentes/ cruzan a gran velocidad". Las plazas y parques es donde la gente busca recrearse, los padres llevan a sus niños a jugar; son lugares de conversación, lectura, amores y descanso. Cada barrio tiene su plaza. Antes tuvieron sus cines. Nos dice Eloy sobre el Cine Novedades, uno de los pocos que se han salvado del paso de los años: "Y no fue iglesia mormona/ no fue templo evangélico/ no fue ashram ni mezquita/ no fue sauna ni baño turco/ no se hizo fábrica de espejos/ no fue boite ni discoteque/ no fue o.n.g. no fue prostíbulo ni hotel tampoco fue".
Horacio Eloy es un poeta necesario cuando la apabullante modernidad se nos deja caer con sus fantasías y candilejas, pues mantiene viva la memoria de nuestra ciudad, y a través de esto la de las personas que la habitaron y hoy ya no están. Un ejemplo claro es el poema Cine Minerva, que nos recuerda además todo el horror de la dictadura: "Minerva, protectora de las artes/ y las ciencias,/ San Pablo, apóstol y santo,/ Chacabuco, batalla,/ campo de concentración./ San Pablo con Chacabuco./ Francisca iba a la vermut todos los sábados,/ Pablo también,/ miradas furtivas cabalgaban/ de uno a otro,/ miradas cómplices,/ ese asunto / de ojos y pelvis./ Ella vivía en Libertad, con sus padres,/ él, con su abuela en Cueto./ Ella estudiaba en el Liceo 1,/ él en el Instituto Nacional./ Ella leía a/ Simone de Bauvoire,/ él, a Jack Kerouac./ Se conocieron en la Posta Chacabuco/ a la vuelta del Hospital San Juan de Dios./ Ella se había roto una pierna,/ él se había partido la cabeza./ Se besaron mil veces en el Minerva./ Ella vive ahora en Rotterdam,/ él, en el patio 29".

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