Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

viernes, enero 04, 2008

ESTADO CHILENO V/S PUEBLOS ORIGINARIOS
una historia de nunca acabar


La reciente muerte del estudiante universitario mapuche, Matías Catrileo Quezada, en la novena región, a manos de carabineros, demuestra una vez más que la situación de beligerancia entre el Estado chileno y uno de nuestros pueblos originarios, es una historia de nunca acabar. Y no por culpa del pueblo mapuche, sino que debido a la permanente represión que las autoridades han ejercido sobre él durante más de cuatro siglos. Permitiendo los mayores abusos en su contra por parte de terratenientes y plutócratas que les han usurpado sus tierras, utilizando métodos "legales" e ilegales. Desde la invasión de los españoles, los mapuche lo único que han hecho es defenderse de ser exterminados, encarcelados y robados. Defensa que hasta el día de hoy es legítima en todas sus aristas. La situación es cada día más apremiante. Tenemos el caso de Héctor Llaitul, José Huenchunao, Juan Millalén, Jaime Marileo y Patricia Troncoso, quienes se encuentran encarcelados en el penal de Angol, y han debido recurrir a la huelga de hambre, poniendo en peligros sus vidas, para reclamar justicia. El Estado chileno, carente de identidad, y monopolizado por las clases privilegiadas, que hoy favorecen a los capitales extranjeros, principalmente españoles, actúa de manera yanacona e hipócrita, sin poder (o querer) desprenderse de la maldición de Malinche.

El casi cien por ciento de los chilenos tenemos sangre originaria, incluso los de apellidos europeos, pero son muy pocos los que se pronuncian a favor de las causas del pueblo mapuche ¿Vergüenza? ¿Arribismo? ¿Sometimiento? ¿Racismo? Pienso que de todo un poco, más aún cuando escucho frases como: "Somos los ingleses de Sudamérica"; o aquella que reza "Talca, París y Londres". Al parecer nuestros gobernantes y legisladores –y obviamente parte del pueblo- heredaron el sentimiento que hace estúpidos a los españoles no republicanos (1), la reverencia a la monarquía. Ello implica (entre una serie de factores negativos), visiones ortodoxas, sometimiento a la religión católica, entrega de las tierras a empresarios, que con sus industrias atentan contra la flora y la fauna, perjudicando, en el sur de Chile, principalmente al pueblo mapuche. Las tierras del pueblo mapuche deber ser devueltas e indemnizados éstos por el Estado. Esa es la solución correcta. No hay otra. De lo contrario la lucha debe continuar. Incluso España debería indemnizarnos por todo lo que nos ha robado durante siglos. La respuesta que Latinoamérica debió haber dado al rey Juan Carlos, cuando interpeló al presidente Chávez, debió ser: "Y tú, por qué no pagas".


(1) Cuando hablo de republicanos, me refiero a la postura de quienes lucharon por la República durante la guerra civil española.

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