Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

miércoles, diciembre 19, 2007

LIBROS TESTIMONIALES
"Los mártires de Tarapacá" y "21 de diciembre"



Ediciones Campvs de la Universidad Arturo Prat de Iquique, ha reeditado dos libros fundamentales para compenetrarse de los sucesos ocurridos en la Escuela Santa María de Iquique el 21 de diciembre de 1907, hecho del que se cumplen cien años. Lo relevante es que fueron escritos a muy poco tiempo de ocurrida la matanza. Sus títulos, Los mártires de Tarapacá y 21 de Diciembre, del primero son autores Vera y Riquelme y está fechado a un mes justo de la matanza, el 21 de enero de 1908. Del segundo, el autor es Leoncio Marín y en la portadilla lleva fecha 15 de febrero de 1908. Sin duda un aporte para ir esclareciendo algunas situaciones que generan polémica.

En los Mártires de Tarapacá, se hace una cronología bastante detallada de los hechos y se aporta datos de primera mano, pues los autores fueron de los primeros en entrar a la escuela luego del sangriento suceso. Vera y Riquelme entregan una lista de los muertos y heridos, que incluye la nacionalidad y la edad, y al final expresan lo siguiente: "Para terminar, diremos que las víctimas -¡las 140 víctimas (se refieren a la cifra dada por Silva Renard)- -han sido- sin hablar de los que se asegura fusilaron- más o menos cien muertos recogidos en la escuela, despedazados y que nadie identifico; los identificados inscritos en el Registro Civil; y alrededor de cien que fallecieron a causas de horribles heridas de metralla. Una gran cantidad de heridos se medicinó en sus casas. Personas caritativas los recogieron desde el primer momento y nosotros mismos ayudamos á muchos de ellos a llegar hasta la casa de algún pariente ó amigo, en demanda de socorro. En la hecatombe del 21 de diciembre de 1907 cayeron en la Plaza Montt –"Plaza de los Mártires" trescientos obreros pacíficos é inofensivos, ciudadanos peruanos, bolivianos y chilenos, y fueron heridos más de trescientos!". Muchos otros murieron atravesados por los lanceros cuando eran llevados al hipódromo de la ciudad. También se nos informa que la matanza de los huelguistas se inicia en la oficina de Buenaventura el día anterior, por la tarde, cuando obreros de las oficinas Alianza, Pan de Azúcar y Lagunas quisieron abordar un tren que los llevara a Iquique. Esto fue impedido por efectivos del regimiento Carampangue al mando del oficial Ramiro Valenzuela, que ordenó abrir fuego sobre los trabajadores, quedando alrededor de siete muertos y dieciséis heridos.

Sobre los culpables de la matanza los autores son claros, la orden fue dada por el ministro del interior Rafael Sotomayor (obviamente con conocimiento del presidente) y la ejecución de la acción fue planificada con la aprobación de las autoridades de Iquique, encabezadas por el intendente Eastman. Cito un párrafo del libro: "Los representantes del pueblo señores Alessandri, Veas, Concha, Walker Martínez y Sánchez Manselli interpelaron al Ministro del Interior señor Rafael Sotomayor, pero este, obrando conforme a sus antecedentes de salitrero, de persona que, gracias a los salitreros ha conseguido acaparar la fortuna que hoy posee, envió una nota al Intendente Eastman y al general Silva Renard, aplaudiendo en nombre del gobierno el fusilamiento de obreros indefensos. Ha declarado el Ministro Sotomayor, -con el mayor desprecio para el pueblo-, que asume la responsabilidad de los sucesos y se ha hecho una burla á los honorables diputados Alessandri, Concha y Veas dejando la sala desierta cuando ellos han levantado su voz para condenar los sucesos de Iquique".

Otro asunto interesante es acerca del comportamiento de la prensa antes y después de la masacre. Los primeros testimonios de los diarios de Iquique sobre la huelga fueron de resaltar las justas peticiones de los obreros y la carestía de la vida en la pampa, así como el carácter pacífico y ordenado del movimiento. Tras las muertes todo cambió, la prensa entregó la versión de las autoridades y se distorsionó lo que realmente había ocurrido. Se imponía la versión oficial y la censura.

Por su parte, 21 de Diciembre, entrega algunos datos similares al libro anterior y reproduce informes oficiales de las autoridades. Leoncio Marín hace una relación día a día de los hechos, entre el 14 y la tarde del sábado 21. Acerca del número de víctimas, también hablan de trescientos caídos en la escuela, pero los heridos los calcula en quinientos o más. De esta cifra muchos murieron posteriormente. Estos dos textos ayudan a recuperar parte de la historia de los obreros pampinos y las muchas tragedias que debieron vivir, porque la matanza de la escuela Santa María no fue la única.

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