Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

domingo, julio 29, 2007

JOSÉPHINE BAKER
Una bailarina sorprendente


Hay artistas que se convierten en leyenda gracias a su arte, algunos se mantienen disfrutado del éxito sin más. Otros, aprovechan la fama para involucrarse en los sucesos sociales de su época, compartiendo su actividad artística con la lucha social, pues saben que, por lo menos, serán más escuchados que si fueran unos desconocidos. Es el caso de Joséphine Baker, la extravagante bailarina de espectáculos de variedades que brillo en las décadas de los años veinte al cuarenta en Europa. Baker nació como Freda Joséphine McDonald el 3 de Junio de 1906 en Saint Louis, Missouri, y sus padres fueron el percusionista Eddie Carson y Carrie McDonald, lavandera. El apellido Baker lo tomó de Willie Baker, su segundo esposo, con quien contrajo nupcias en 1921. Antes se había casado, a los trece años, con Willie Wells, a quien conoció trabajando como mesera en The Old Chauffeur’s Club. Durante su vida tendría varias relaciones más. Antes de casarse y alcanzar el éxito su existencia fue dura, abandonó la escuela para trabajar como doméstica y niñera.

A los diecisés años se unió a un grupo de danza de Philadelphia y viajó con The Jones Family Band y The Dixie Steppers. En 1923, se unió al coro de The Dixie Steppers trasladándose a Nueva York. Estuvo en Broadway, en el espectáculo Chocolate Dandies. También actuó en el Plantation Club y en el Cotton Club de Harlem. En 1925 viaja a Europa y se incorpora como corista, en París, a Le Reveu Négre. Allí comenzó su fama, en el Music-Hall de los Champs Elisés, bailando vestida sólo con un cinturón de bananas. La danza donde aparece semi desnuda bailando Charleston fue un éxito inmenso en Europa. Además, sus topless y hacerse acompañar por un leopardo en escena enloquecían al público. En poco tiempo ya era la estrella de La Folie du Jour en el teatro Folies Bergère. La llamaban la Venus Negra y su carrera alcanzó los más grandes elogios. Su actitud, prestancia y desplante la llevaron ser una artista deslumbrante. Tenía una voz privilegiada, un cuerpo sensual y se vestía con extravagancia. Como cantante profesional cosechó grandes éxitos. Como actriz participó en varios largometrajes, entre ellos, La Sirène des tropiques, Zou-Zou y la Princesa Tam-Tam. Ya con dinero y fama en sus bolsillos trasladó a su familia desde St. Louis hasta Les Milandes, en Francia, y en 1936 regresó a los Estados Unidos, pero es despreciada por su gente viéndose obligada a retornar a Europa. En 1937 adquiere la nacionalidad francesa y se casa con Jean Lion, del que también llegaría a divorciarse.

Baker permaneció en Francia durante la Segunda Guerra Mundial y fue una activa colaboradora de la Resistencia Francesa, una labor desconocida para muchos y que habla de los principios de la artista y de su compromiso contra el nazismo. Finalizado el conflicto fue condecorada con la Cruz de Lorena. A su muerte, en 1975, recibió honores militares cuando fue sepultada en el cementerio de Mónaco. Por otro lado, también participó como una activa colaboradora de los movimientos Afro-americanos. En Estados Unidos luchó por la integración y contra la discriminación racial en los años cincuenta. En 1947 se casó con el director de orquesta Jo Bouillon y adoptaron doce niños de etnias diferentes a los que llamaban La tribu del arcoiris. Viajó con ellos por Estados Unidos y Francia para mostrar su felicidad en familia a pesar de las diferencias. Posteriormente volvió a divorciarse para unirse luego, hasta el final de sus días, a Robert Brady, obteniendo además el reconocimiento del público estadounidense. Joséphine era extravagante en sus costumbres y eso le costó prácticamente la bancarrota, pero recibió la generosa ayuda de su amiga Grace Kelly, Princesa de Mónaco. La artista, llegó a tener, en un momento, como mascotas, "un leopardo, un chimpancé, una culebra, un cerdo, una cabra, una lora, un perico, varios peces, tres gatos y siete perros". Falleció el 12 de Abril 1975 a los sesenta y nueve años debido a una hemorragia cerebral, siendo acompaña durante su funeral, por las calles de París, por una multitud.

Alejandro Lavquén

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