Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

martes, mayo 08, 2007

LA CALLE ESTA VACÍA Y CLARA

En memoria de Rodrigo Cisternas, trabajador forestal asesinado por la ley

No hay excusa cuando la bala represora atraviesa el corazón de quien busca pan para sus hijos, de quien agita las banderas y travesías denunciando lo que le es robado. La forestal Arauco y Anacleto Angellini acunan los dólares y el crimen; depredan la savia de los bosques y envían las flores al exilio. No hay excusa cuando la muerte se legaliza en la explotación, cuando la sangre del obrero es un fertilizante más de la codicia. La desolación mastica las migajas en los comedores de las lágrimas; en la tristeza de los hijos del que sólo vivió veintiséis años. La deforestación avanza con un rostro demoníaco de estandarte, con las garras que estrangulan los valles amarradas en los dientes; su voz macabra convoca al cruel desierto a sus dominios. El dinero ceba las billeteras del empresariado y los trabajadores se duermen en la arboladura de las pulperías que renacen en el crédito bancario. La calle está vacía y clara; es ausencia en la muerte y luz en las banderas. Es memoria en el sepulcro y arteria en la herencia. Rostro de obrero y padre en el horizonte de los que esperan por la justicia.


Alejandro Lavquén

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