Que otros brinquen por el camino de la gloria y el provecho, de paga me contento con un poco de rocío y de lluvia. Ho Xua Houng, poeta vietnamita

martes, mayo 21, 2013

Sobre la democracia chilena




Desde que surgieron las protestas estudiantiles, en el año 2011, llamando a poner fin al lucro en la educación y poniendo sobre la mesa la exigencia de gratuidad y calidad de ésta, también surgieron voces exigiendo mayor democracia, y por lo tanto mayor participación ciudadana en las decisiones políticas y económicas que afecten el quehacer del país, las que obviamente repercuten en la vida de todos. La gente ha comenzado a asumir que mientras las decisiones en estos asuntos sean tomadas por grupos de poder, minoritarios, relacionados entre sí, el abuso y el lucro, en todas sus categorías, seguirá mortificando a la inmensa mayoría de los chilenos. El lucro no sólo existe en la educación, en la acumulación de dinero, también son formas de lucro el lobby, el tráfico de influencias, los privilegios de las fuerzas armadas y la corte suprema, la usura de los servicios de agua y electricidad, la salud y la previsión privatizadas, el Transantiago, etcétera. Con el abuso, el lucro y la explotación, en su forma moderna –crédito, usura y deuda-, se acaba conquistando primero que nada una democracia realmente participativa, donde se extirpe todo rastro de oligarquía y se dé paso a una institucionalidad que concrete, a cabalidad, aquella sentencia que dicta que “la democracia es el gobierno del pueblo, para el pueblo y con el pueblo”.

La democracia chilena es una democracia perversa, condicionada a los intereses de los partidos políticos, cuyos dirigentes están vinculados al empresariado neoliberal de distintas maneras. Esta “democracia” está sostenida por una Constitución ilegítima en su génesis, impuesta a sangre y fuego por una tiranía militar, en 1980, y luego legitimada, a través de la desinformación y el engaño, por los gobiernos de la Concertación, que llevó al pueblo a creer que las reformas, mínimas y gatopardistas, a dicha Carta, realizadas en 2005, le daban validez democrática.

Por otro lado, está el sistema de elecciones para elegir parlamentarios, llamado Binominal, que permite que sean electos congresistas que obtienen menos votos que sus rivales, distorsionando la realidad y fortaleciendo el poder de los partidos políticos que se encuentran apoltronados en dos grandes alianzas, cuyo objetivo central es auto reproducirse y mantener sus granjerías, prevaricaciones y el poder profitar “legalmente” del erario público. Además, el pueblo sólo puedo votar por quienes decidan los partidos políticos que pueden ser candidatos, no hay más opciones, pues los independientes de verdad, sin apoyo de un partido, tienen nulas posibilidades de triunfo. Eso no es democracia, es una añagaza de democracia. Una verdadera democracia debería generarse desde las juntas de vecinos, desde las organizaciones sociales, convocando a una asamblea constituyente donde participen en igualdad de condiciones trabajadores y estudiantes, sindicatos y colegios profesionales. La dictadura de los partidos políticos debe ser erradicada definitivamente, no podemos continuar con una democracia falsificada, inspirada en lo que llaman República Portaliana. Es ése el peor lastre histórico gestionado por la oligarquía gobernante, haber impuesto en el imaginario popular que la “república democrática” se la debemos a Diego Portales y seguir sus ejemplos, que, en honor a la verdad, debemos decir que sólo fue un mercachifle.                         

Cuando uno escucha las discusiones de los políticos profesionales, dueños de los partidos, se da cuenta de que todo es populismo y pasadas de máquina. Los políticos más honestos, porque también los hay, como máximo, aspiran –aunque no lo dicen públicamente- a una especie de despotismo ilustrado; es decir, “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, sentencia que además tampoco se cumple. El lenguaje de la derecha y del ochenta por ciento de los dirigentes de la Concertación está lleno de trampas, omisiones, arrogancia, mentiras y no poca mala fe. El veinte por ciento de dirigentes, de base, que es democrático, no tiene mayor poder de decisión dentro de los partidos en que militan. Por estas razones es más necesario que nunca un cambio radical en la política chilena, en la manera de administrar el Estado, en la preservación de los recursos naturales, en el modo de relacionarse lo privado con lo público. Se deben dictar leyes severas contra el abuso económico (Bancos y similares) y acabar con la explotación de los trabajadores en todas las formas existentes. Eliminar APFs e Isapres sería otro paso fundamental. La democracia no la pueden continuar definiendo las cúpulas de los partidos políticos y un Parlamento que no representa más que intereses comerciales y las ambiciones de poder de una minoría. Cientos de pruebas de la corrupción de la política chilena, saltan a la vista cada día.

sábado, mayo 18, 2013

El caradepalismo en Chile



La alegría ya viene, sentenciaba el eslogan que llamaba a votar por el NO en el plebiscito de 1988, y si bien el triunfo en las urnas, incentivado por la movilización social y las protestas, de quienes repudiaban la sangrienta dictadura militar, abrió las puertas a otro Chile, la alegría plena sólo se festejó en el reino de la tribu del caradepalismo. Por un lado, la derecha golpista y económica que, amparados en la Constitución de 1980 y en leyes ilegítimas, continuaron profitando del patrimonio colectivo y abusando mediante la trilogía crédito-usura-deuda, que tantos réditos les ha reportado. En la otra acera se encontraban los dirigentes de la Concertación, cuya mayoría, al degustar el sabor del poder, se echó al bolsillo la “alegría” del pueblo. Tras veinte años de gobiernos concertacionistas y tres de derecha, interrelacionados sin vergüenza alguna, irrumpió el movimiento social y los estudiantes con una fuerza de envergadura notable. A lo que se sumó la utilización de las redes sociales como un arma de opinión y denuncia permanente, desde donde los ciudadanos ejercen su derecho a manifestarse sin tapujos.
  
El panorama cambió y la gente se dio cuenta de que sí se puede luchar contra el abuso, cada día con mayor fuerza, en un proceso donde esa fuerza se potencia cada vez más. El movimiento social se ha tomado las tribunas que antes se le negaban, a pesar de todos los esfuerzos de la clase política por desmovilizarlo y desacreditarlo. La alegría del caradepalismo poco a poco es desenmascarada, sobre todo en lo que toca a los dirigentes de los partidos de la Concertación, porque la derecha es en esencia cara de palo. Una democracia de verdad, honesta, transparente, solidaria, respetuosa de los derechos humanos, no puede contar entre sus autoridades a personajes de la derecha pinochetista. Una nueva Constitución debería prohibir el pinochetismo de la misma manera que en Alemania se prohíbe el nazismo. Tampoco una democracia real debe contar, en el servicio público, con fariseos de la clase de Enrique Correa, Francisco Vidal, Fernando Flores, René Cortázar, Guido Girardi, Camilo Escalona, José Joaquín Brunner, Jaime Estévez, Jorge Navarrete, Nicolás Eyzaguirre, Óscar G. Garretón, Andrés Velasco y un largo etcétera. Los caras de palo deben ser erradicados de la política nacional, ya bastante han lucrado a costa del  pueblo que dicen representar.

jueves, mayo 16, 2013

Escrito en Rokha



Escrito en Rokha (Editorial Universidad de Talca). Con una selección, prólogo y edición del profesor Naín Nómez, ve la luz una nueva –entre las pocas que se han publicado- antología poética de Pablo de Rokha. No circulan en Chile antologías del poeta de estas características, por lo que su publicación es un valioso aporte a nuestras letras. En la última década Pablo de Rokha ha ido sumando lectores, sobre todo entre los jóvenes, que ven en el poeta un símbolo de resistencia contra las injusticias de la sociedad capitalista, hoy advenida en neoliberal. De Rokha fue un poeta controvertido, tanto mientras vivió como tras su muerte, pero nadie puede desconocer su consecuencia poética y política, manifestada en su ideario estético y revolucionario: “La Gran Épica Social de América”.

El volumen, muy bien editado –como objeto libro y en su contenido-, se inicia con una introducción de Naín Nómez, muy acertada, sobre el poeta y el desarrollo de su obra. Dice al comenzar: “En medio de nuestras vanguardias, que se movieron entre la imitación y la originalidad, el caso de Pablo de Rokha representa uno de los fenómenos literarios en América Latina de mayor marginalidad y exclusión. Resulta asombroso comprobar como Pablo de Rokha ha sido borrado en forma sistemática de toda referencia relevante en la historiografía vanguardista latinoamericana y en gran medida también en la nacional. Si bien el elemento central de la oscilación señalada anteriormente (“imitación” versus “originalidad”), debe situarse en una búsqueda que se relaciona con el amplio proceso de cambio social en que se gestaron nuestras vanguardias, la exclusión del poeta licantenino (así como la de su esposa la poeta Winétt de Rokha), tiene más que ver con la mirada eurocentrista de nuestros críticos, que con la lejanía estética de nuestro poeta con respecto a sus compañeros de ruta. Este borramiento puede obedecer, además de la miopía de los críticos, al provincianismo del poeta, a la falta de divulgación de sus producciones poéticas, a su ensimismamiento, a su falta de diálogo con los poetas extranjeros y nacionales, a sus contradicciones vitales que lo hacen oscilar entre el romanticismo y la vanguardia y finalmente a su desmesurada subjetividad que lo lleva a pelear con molinos de viento y adversarios reales”.

Esta antología tiene el mérito de recoger poemas no muy divulgados, pero de gran altura poética, como, por citar tres, El huaso de Licantén arrea el infinito contra el huracán de los orígenes, Rotología del poroto y Oleaje de eternidades. Aunque debemos decir que se echan de menos los poemas Sensación del invierno en la tierra, Demonio a caballo y Oceanía de Valparaíso, tres de sus favoritos. Pablo de Rokha fue sobre todo un poeta épico, sin duda, con la misma prestancia que un Homero o un Valmiki, que un Dante o un Nietzsche, esa era su impronta. La academia, y la comunidad literaria –salvo escasas excepciones- siempre lo han mirado, sino con un desprecio solapado, con mofa e indiferencia, opinando sobre su obra sin siquiera haberla leído ¿Cuántos de estos opinantes habrán leído la obra completa del poeta? Por otro lado, De Rokha no era útil al sistema social establecido, política y religiosamente “le echaba pelos a la sopa”, ponía en entredicho el poder. Hoy ocurre algo parecido, imperando, en el canon establecido por quienes detentan el poder cultural y literario oficial, un parrismo y rojaismo extremos, pues éstos son poetas cuya obra y personalidad se aviene al dedillo con el rebañismo político, con el agnosticismo, con la pusilanimidad intelectual y el autobombo, donde los conceptos rebeldía y revolución son sólo una anécdota pintoresca. De Rokha es otra cosa, es un clásico.

Llegamos para quedarnos



El libro Llegamos para quedarnos. Crónica de la revuelta estudiantil, publicado bajo el sello de LOM Ediciones, y cuyo autor es el periodista y ex vicepresidente de la FECH, Francisco Figueroa, nos entrega una cronología, de primera mano, de las manifestaciones y protestas estudiantiles que el año 2011 se tomaron las calles del país. La lucha de los estudiantes, que aún persiste, enarbola la bandera de “fin al lucro en la educación y una educación pública gratuita y de calidad, sin exclusiones”. Figueroa, como vicepresidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, y miembro de la CONFECH, en el período 2010-2011, fue testigo presencial de los hechos que desataron las movilizaciones, participó en las negociaciones con el gobierno y en las discusiones dentro de las asambleas de estudiantes, razón por la que el libro resulta de interés para formarse una idea que complemente lo ya por todos sabido, a través de la prensa, mientras se desarrollaban los acontecimientos. Hay que agregar que Figueroa actualmente es director de la Fundación Nodo XXI y militante del colectivo Izquierda Autónoma.

Si bien el autor no ahonda en cuestiones ideológicas de fondo, desatadas dentro del movimiento estudiantil, por ejemplo, en el caso de radicalizar más o no el movimiento, sí nos da una idea del proceso y de las contradicciones –básicas por lo menos- entre los dirigentes en cuanto a las maneras de enfrentar al gobierno. Respecto a lo primero que mencionábamos, sólo da una cepillada al pasar, a modo de ironía, a los estudiantes que llama “de posturas trotskistas”. Por otro lado, entrega una panorámica de las cuestiones económicas que envuelven al país y que afectan, además de a todos los trabajadores, a la educación de manera crucial, comenzando por el lucro, asunto que ni los gobiernos de la Concertación se interesaron por erradicar o, por último, fiscalizar. Sobre esto se reproduce el intercambio de opiniones que Francisco Figueroa sostuvo, en un programa de televisión, con el ex ministro de Educación de la Concertación, Sergio Bitar, y donde el dirigente enrostra al político con la frase “llegamos para quedarnos”, que da el título a este libro.

Los editores nos indican que “la revuelta estudiantil de 2011 es uno de los acontecimientos más importantes en la historia reciente de Chile, pero aún no está claro si su fuerza transformadora está siendo cultivada o asfixiada. De ahí el interés de Francisco Figueroa por relatar el camino del movimiento estudiantil, sus aciertos y desaciertos, sus anhelos y desafíos. Lo que narra e interpreta tienen una columna vertebral: destacar el potencial de estas luchas y, por consiguiente, la responsabilidad que cargamos todos los que hemos sido parte de su historia”.

El volumen trae bastante información, a modo de compendio, que dará, a los no iniciados en el tema, un conocimiento más cabal del desarrollo de la lucha de los estudiantes. Ahora, en cuanto al tema en cuestión, me parece pertinente decir que llama la atención que en el conflicto de la educación no se toque, ni en ésta ni en otra publicación, y menos en los discursos de los dirigentes estudiantiles, el tema de los contenidos en la educación, algo fundamental en la formación de los estudiantes, sobre todo en materias relacionadas con las ciencias sociales, filosofía e historia. Porque, claro, se puede llegar a conseguir educación pública gratuita y de calidad, pero eso no garantiza que el contenido de las materias sea de calidad, democrático y sin prejuicios ni sofismas. ¿Y qué pasa con la educación y sus contenidos en las escuelas matrices de las fuerzas armadas, donde se forman los oficiales que en definitiva son el brazo armado de la oligarquía económica que nos gobierna, con y sin Concertación?.

En el Cusco el Rey



(Espora Ediciones). Primera edición chilena de la novela de Bartolomé Leal, En el Cusco el Rey, publicada originalmente en Cochabamba, Bolivia. El autor es uno de los pocos exponentes de la novela negra y policial en nuestro país. A él, Ramón Díaz Eterovic se refiere con las siguientes palabras: “Bartolomé Leal narra con gracia y fluidez. Conoce los códigos del género policial y los desarrolla generando un genuino y permanente suspenso. También introduce al lector en los ambientes pueblerinos en el que viven los personajes y en el conocimiento de distintos antecedentes relacionados con la cultura cusqueña” (…) “En una época en la que la narrativa negra parece centrarse en espacios urbanos, Bartolomé Leal propone una mirada hacia ambientes pueblerinos donde la autenticidad se desarrolla de manera precaria, pero más marcada por la autenticidad y el apego a las tradiciones”.

En En el Cusco el Rey, el protagonista es José Leal Cocharces, cuyo nombre es el mismo que la conocida línea limeña de ómnibuses, recorrido 16, “José Leal-Cocharcas”. Su oficio: Licenciado en Filosofía del Arte y experto en arte colonial religioso. La trama se desarrolla, principalmente, en el Cusco y el conventillo de Andahuaylillas, donde Leal Cocharcas va tras una banda de traficantes y falsificadores de obras de arte, de pinturas para ser más precisos. Cada capítulo del libro va precedido por una breve y útil reseña de un santo o personaje incaico, como por ejemplo: San Cristóbal, San Martín de Porras, Fra Angélico, Inca Manco Capac, Santa Clara de Asís, Pachamama. En cuanto al lenguaje, es fluido y grato de leer, entre coloquial y formal, y bien complementado. Las escenas y diálogos justos y necesarios, sin excursos lateros, como se ha hecho costumbre en muchos de los narradores actuales. El autor también recrea con soltura la manera de hablar de los lugareños, con el especial estilo que éstos construyen las frases: “La sirvienta informado nos mantiene. El Doctor Guarachi sufre pero bien se halla, su vida peligro no corre” (…) “Ya tratamos por ese lado algo buscar, pero no llegamos a nada. Eso es todo, señor, nuestro saber”.

Periférica Boulevard. Ópera rock-ocó


(Espora Ediciones). Novela del escritor y cuentista boliviano, Adolfo Cárdenas Franco. En la presentación se nos indica que esta novela es: “Enfrentar el conflicto, el caos, la incertidumbre, enchastrarse las patas en el barro de los suburbios, hasta ver la patria toda recorrer el sumideros de una alcantarilla. Tal es la propuesta de esta delirante, y profundamente barroca, Periférica Boulevard, que se adentra –con su serie imparable de personajes, imágenes y palabras- por el atolladero del lenguaje, y de la sintaxis, al alma de la Bolivia contemporánea”. También se nos indica que la novela se sitúa, en palabras de la crítica, dentro de la generación latinoamericana neovanguardista. Todo en relación con el ámbito de las contraliteraturas. Adolfo Cárdenas Franco, multiplica el lenguaje, lo reduce, lo complementa con imágenes, todo a su arbitrio o capricho, pero siempre con un plan establecido, es lo que se percibe. En el relato a veces prima la trama, otras tantas el lenguaje por sobre ésta. Es una novela intrincada en ese sentido, pero con intenciones de proyectarse como novedad.

Entrevista a Laura Antillano



Para participar en varias actividades literarias visitó Chile la destacada escritora venezolana, Laura Antillano. Una de ellas fue presentar el libro Padre Bolívar: Recados de la América Nuestra, de Gabriela Mistral. Laura Antillano tiene una larga trayectoria en las letras y una cuarentena de publicaciones en distintos géneros, entre éstas podemos mencionar La bella época; Cuentos de película; Perfume de gardenia y Diana en tierra Wayúu. Durante su estadía conversó con revista Punto Final.

LEER ENTREVISTA EN:  
http://lavquen1.tripod.com/entrevistaalauraantillano.htm

Concierto de Patricio Manns


lunes, mayo 13, 2013

Ovidio


Poeta romano autor de las Metamorfosis. También escribió Arte de amar, Faustos y Heroidas. Vivió entre los años 43 a.C. y 17 d.C.

viernes, mayo 10, 2013

Tolerancia 0 y el periodismo

El error del periodista Fernando Paulsen, en el programa Tolerancia 0, al encarar al candidato presidencial Pablo Longueira, con un documento mal extendido por el Servel, dando cuenta de que Longueira no se encontraba inscrito en los registros electorales en 1988, además de ironías, provocó todo tipo de críticas al periodista y al programa de televisión. Lo que llama la atención es la doble moral de quienes critican, pues son los mismos que hacen la vista gorda ante los horrores y mentiras publicadas por El Mercurio durante décadas, y cuyo dueño, Agustín Edwards Eastman, es uno de los seres más nefastos en la historia de Chile.

Quienes defienden a Paulsen, y al programa, dicen que criticarlo por el error cometido, que además no fue su culpa, es atentar o denostar su objetividad y la de Tolerancia 0. Pues bien, en honor a la verdad, hay que decir que Tolerancia 0 no es ningún ejemplo de objetividad periodística, es tan sólo un programa utilitario al tipo de democracia que tenemos. Dicho en chileno “ni chicha ni limoná”. Los temas de fondo no son tratados por los panelistas ni en su génesis ni en sus consecuencias más desastrosas. Ejemplo de ello son el trato que dan a temas como las AFPs e Isapres, al monopolio de las comunicaciones, la corrupción empresarial y política, etcétera. A veces el lenguaje parece cuestionador, pero si vamos a la esencia es sólo retórica, nada más. Para que Tolerancia 0 fuese realmente un programa serio, objetivo y democrático, tendrían que integrarse al panel periodistas de fuste, o como dicen los hípicos, clasiqueros, del estilo de Mario Gómez López, “Gato” Gamboa, Manuel Cabieses, Nibaldo Mosciatti, Manuel Salazar, por citar algunos.

Recuerdo que hace algunos años el diario Las Últimas Noticias y otros medios comenzaron a dar tribuna al periodista Alejandro Guillier, ex panelista de Tolerancia 0, para elevarlo a la categoría de “el periodista más creíble de Chile”. El pueblo general parece que se tragó este sofisma, pero la gente bien informada no. El señor Guillier fue rostro de las Isapres, promoviendo sus “beneficios”. Por ese trabajito le pagaron millonariamente, y hoy todos saben la gran esquilma que son las Isapres para la masa trabajadora. Ese es el periodista más creíble de Chile, hoy candidato a senador. Y ojo, señores y señoronas de esta laya hacen nata en la televisión chilena. Pero volviendo al tema de Tolerancia 0, hay que decir que este programa no da el ancho, ni ideológica ni culturalmente, y menos en lo epistemológico. Cuando entrevistaron al historiador Gabriel Salazar, por ejemplo, que es un gladiador intelectual de nivel superlativo, los panelistas estaban atónitos, como si estuvieran ante un marciano, no entendían nada. El imaginario social y político de los panelistas de Tolerancia 0 está lleno de eufemismos y prejuicios, la libertad de expresión en ellos no pasa de ser una anécdota pintoresca de la boca hacia fuera.